Me ahogan los gastos y no quiero pedir dinero a mis familiares para no deberles favores. ¿Debería ser menos orgulloso y solicitarles ayuda? 

Lo importante ahora mismo es que tomes conciencia de tu situación real, identificando cuales son las áreas de tu economía que necesitan ser atendidas con mayor urgencia y valorar si tienes la solvencia necesaria para hacer frente a los gastos más prioritarios.

Antes de hablar con tus familiares, o considerar incluso la idea de pedir un crédito bancario, en primer lugar debes analizar tu situación. Define cuáles son tus ingresos, cuáles son tus gastos fijos mensuales y cuáles los cotidianos. Recapacita seriamente cuáles de ellos son prescindibles y cuáles, además, puedes ajustar para reducir los importes. Con una visión global podrás tomar mejores decisiones sobre tus finanzas.

Una vez tengas clara tu situación económica, no dudes en hablar con ellos para exponérsela. Pídeles consejo para que te orienten en cómo abordar tus problemas financieros y considerar la idea de recibir un préstamo por su parte, quizá pueden exponerte otras opciones o quizá esa sea la más viable en este momento. No se trata de orgullo, se trata de comprometerse a mejorar y cambiar lo que no esté funcionando en tu vida económica.

Mi consejo: Para y reflexiona, piensa en qué gastas y cuánto; es decir, cuáles son las fugas por donde tu economía se está escapando para poder tomar las medidas oportunas.

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