«El Rey del Cachopo» defiende que huyó a Zaragoza para escapar de las amenazas de unos narcos

César Román ha declarado este martes en Madrid

César Román, conocido como el “Rey del Cachopo”, tenía ganas de defenderse y así lo ha hecho. Este martes ha declarado en la Audiencia Provincial de Madrid que no mató a su expareja Heidi Paz y ha dudado de que el cadáver que se encontró en una de sus naves sea de ella. “El Rey del Cachopo” acabó su periplo judicial trabajando como cocinero en un restaurante de la calle Italia de Zaragoza, donde fue reconocido por la propietaria y después detenido. Román ha declarado que huyó a Zaragoza porque había sido amenazado por una narcorganización en la que se había metido Heidi, entonces en paradero desconocido.

Román ha acudido a la Audiencia Provincial de Madrid tras dos años en prisión provisional como presunto autor de los delitos de homicidio y profanación del cadáver de su expareja Heidi Paz en agosto de 2018. Entre una montaña de apuntes, Román no ha dejado títere con cabeza y ha respondido a todas las preguntas a las que ha sido sometido. El lunes comenzó el juicio con la selección del jurado y este martes ha continuado con la única declaración de Román, que deberá escuchar a casi 100 peritos y testigos pasar por el estrado durante 16 sesiones. La Fiscalía pide para él 15 años de prisión mientras que la familia, ejercida por la acusación particular, le solicita 25.

“El Rey del Cachopo” ha declarado que él y Heidi no tenían una relación al uso y que desde el principio le avisaba a la joven, 20 años menor que ella, que su relación “tenía fecha de caducidad”. También ha negado que vivieran juntos, aunque Heidi sí que ha admitido que tuviera llaves de su casa. “No estábamos juntos. Nos gustaba mucho el sexo y creamos una relación de amigos con derecho a roce”, ha apuntado. Román ha defendido que la última vez que vio a Heidi fue el 3 de agosto de 2018 y que, el 5 de agosto, el día en el que la Fiscalía dice que acabó con la vida de su expareja, estaba durmiendo y que lo llamó por teléfono. “No pude matarla ni besarla”, ha añadido.

Ha continuado afirmando que Heidi estaba metida en un negocio de prostitución y de tráfico de drogas con una narcorganización para regularizar su situación en España en la que estaban implicados un grupo de hondureños y un comisario de la Policía Nacional, el cual más tarde, según ha relatado, le amenazaría con una pistola con matarle a él y a su hija. “El Rey del Cachopo” ha indicado que esta amenaza fue el motivo por el que acudió a Zaragoza y no el descubrimiento por la Policía del torso de Heidi en una maleta en una de sus naves industriales, tal y como presenta la Fiscalía.

“Tardé horas en digerir lo que estaba pasando. Me entró miedo, no estaba habituado a tratar con este tipo de gente”, ha declarado que pensó una vez que decidió huir a Zaragoza. Ya en la capital aragonesa, Román se cambió el nombre a Julio César Rodríguez y alquiló una habitación en la calle Portugal del barrio de Delicias. “El Rey del Cachopo” eligió Zaragoza porque allí “conocía a muchísima gente desde los 14 y 15 años” y que todo el mundo lo conocía por “Chiqui”. Esta huida de la narcorganización pensó que «fuera una cuestión de días” pero aun así decidió ponerse a trabajar en un restaurante de la calle Italia como cocinero.

Las informaciones que iban saliendo en televisión sobre él le comenzaron a resultar “extrañas” y decidió continuar con su vida en secreto en Zaragoza, no sin antes preguntar a un amigo general de la Guardia Civil sobre si pesaba sobre él alguna orden de captura, a lo que, según ha declarado, el general le negó. Más tarde se puso en contacto con el famoso penalista, Javier Notivoli, quien también, ha asegurado, le confirmó que no pesaba sobre él ninguna orden. “Están enviando esa información -la que le culpaba de la muerte de Heidi-, pero la línea de investigación va por otro lado”, ha afirmado que pensaba en ese momento. El 18 de noviembre, el rostro del “Rey del Cachopo” salió en un programa de la televisión del restaurante en el que trabajaba, que reconoció la propietaria y llamó a la Policía para su detención. Desde entonces descansa en prisión.

Román ha ido más allá y ha implicado en esta organización de prostitución y drogas a uno de los socios del despacho de abogados de la acusación particular acusándolo de “amenazarle de muerte” en la cárcel por si revelaba el nombre del comisario supuestamente implicado en la organización.

No cree que el cadáver sea el de Heidi 

También ha puesto en duda que el cadáver encontrado en una de sus naves en Madrid sea el de su expareja. Román ha relatado cómo el cuerpo encontrado “no tenía deformaciones de un embarazo normal” y que, según el informe, el torso encontrado era de “raza caucásica”. Heidi era madre de dos hijos que vivían en su país, Honduras. Además, ha afirmado que nadie ha reclamado ni dado sepultura al cuerpo que, según él, continúa en una morgue.

Por último, ha defendido incluso que Heidi sigue viva y que está en Honduras tras haber vendido uno de los fardos y haber entonces fingido su muerte.

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