Los semáforos de Purujosa cumplen 20 años en el Libro Guinness de los récords

Purujosa es el pueblo más pequeño del mundo con semáforo

Un pueblo de la comarca del Aranda, al sur del Moncayo, se ha ganado un sitio en el Libro Guinness de los récords. Purujosa, con 35 habitantes registrados en el último censo, es el pueblo más pequeño del mundo con semáforos. Ubicados en la ladera del monte, recorren alrededor de 200 metros en la calle principal del municipio, estrecha y plagada de curvas que dificultan la visibilidad y el estacionamiento. Sus dos décadas de funcionamiento le han dado la razón a los vecinos.

“Había discusiones a diario porque muchos no querían dar la vuelta, había roces e incluso riesgo de caída al precipicio”, recuerda Joaquín Adiego, vecino del pueblo. Santiago San Martín Ibáñez, alcalde de Purujosa por aquel entonces, tomó la decisión en el año 2001 de colocar un semáforo a cada extremo de la avenida para controlar el tránsito ante una problemática que intercedía con la vida diaria del pueblo.

Los semáforos se colocaron en 2001

Una empresa eléctrica de Illueca fue la encargada de llevar a cabo la instalación. Su ejecución consistiría en lo siguiente: ambos se encontrarían en rojo, la entrada de un vehículo permitiría su cruce mientras el posterior permanecería a la espera hasta que la señalización le indicase que puede pasar. La duración no se extendería más de cuatro o cinco minutos y, desde Zaragoza, una empresa especializada llevaría la coordinación en caso de que se estropease la circulación.

Su establecimiento fue “un alivio para los vecinos”, rememora Adiego, aunque no para todos, ya que costó respetar su regulación. “Algún ‘carota’ se lo saltaba y surgían los problemas. Incluso los de fuera se cansaban de esperar y ya estaba el lío montado”, subraya. Pero en mayor medida, con el paso de los años se consiguió normalizar el tráfico y reducir el riesgo en una carretera sinuosa y que descansa sobre la roca.

Esta calle provocaba conflicto entre los vecinos del pueblo

En la actualidad, la alcaldesa de Purujosa, Mari Carmen Clemente, se muestra “satisfecha” de su buen uso, ya que es la entrada al pueblo, de sentido único y deberían evitarse al máximo los accidentes de tráfico. En los pocos meses que lleva en el cargo, la alcaldesa intenta hacerlo de la mejor manera posible y espera más oportunidades, porque es una zona muy afectada por la despoblación y cuenta con un entorno natural privilegiado. De esta manera, invita a todos a disfrutar del pueblo este verano, pero “siempre respetando las normas a la entrada”, concluye.

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