Casademont se despide de Europa en un final plagado de errores (79-84)

Los maños caían en la recta final. Foto: BCL

No pudo ser. Casademont Zaragoza caía por 79-84 en el choque de semifinales de la Basketball Champions League ante Karsiyaka en un duelo en el que los aragoneses llegaron a mandar por siete en el último cuarto. Varios regalos consecutivos, la insistencia de Casimiro en Ennis y la acumulación de minutos en hombres clave provocaron que el sueño europeo se rompiera para los aragoneses.

Sólo hubo un equipo en pista en los primeros compases de partido y, por desgracia, fue el Pinar Karsiyaka. Más concentrados, más intensos y, también, más acertados. A base de triples, dos de ellos sellados por el ex rojillo Sek Henry, la distancia se elevaba a siete puntos, 5-12. Los de Casimiro eran plenamente conscientes de la necesidad de apretar en defensa y cerrar el rebote hasta que apareciera una inspiración ofensiva que emergía a cuentagotas por parte de Brussino y Wiley.

Entre ambos pujaban para que el choque no se rompiera antes de tiempo, pero necesitaban que se sumara algún compañero. Casi ocho minutos hicieron falta para que anotara otro, Ennis, para poner el 13-20 en el luminoso, mostrándose incapaces los maños por el momento de reducir la brecha. No sólo eso, sino que Henry seguía haciendo daño desde fuera con cuatro triples y 100% de acierto. Casimiro frenaba con tiempo muerto extremadamente tarde y de poco sirvió, ya que el primer acto cerraba con 17-29.

La inercia cambió por completo en el arranque del segundo. Casademont comenzó a dejarse la vida en defensa y, como prueba, el 9-0 de parcial con el que los maños se metían en el partido, colocándose 26-29. Casi cinco minutos les costó a los turcos anotar, por supuesto desde más allá de 6,75 metros. Además, se ponían pronto en bonus y facilitaba cada ataque aragonés, aunque los porcentajes en libres no eran precisamente los deseados.

Cuando más cerca parecía Casademont, la relajación defensiva y una sucesión de malas decisiones de Ennis, individualista y fallón, volvía la losa a las espaldas mañas. Porque Henry seguía a lo suyo y con su sexto triple devolvía la barrera psicológica al luminoso, 31-41, con dos minutos por jugar. Al final era una cuestión de acierto: menos de un 20% en acierto en tiros lejanos por parte de los de Casimiro, que se marchaban con 33-43 abajo al descanso. También el resultado se explicaba en el rebote: 21 de los turcos por trece de los zaragozanos.

Segunda parte

Por primera vez en el partido se comenzaron a ver combinaciones entre Harris y Wiley, encontrando su espacio en la zona. La mala noticia era que Sulaimon se tenía que retirar de la cancha por lesión. Y también que Karsiyaka no dejaba de encontrar el aro tras segundas opciones en el rebote. Pero poco a poco, pulgada a pulgada, Casademont iba recortando en el electrónico. En el ecuador del tercer acto, 48-53, siendo necesario otro empujón más para igualar a los turcos.

El “hito” se consiguió a minuto y medio del final. Por fin, por primera vez en el choque, los maños se colocaban por delante gracias a dos libres de Harris que ponían el 53-54 en el marcador. Pese a que Henry volvía a anotar de tres, agrandando su 7/7, Casademont competía con toda la rasmia posible para buscar la final de la Basketball Champions League. Una gesta que quedaba a diez minutos y tres puntos arriba, 60-57.

Era el momento del equipo, del colectivo, de que todos dieran el do de pecho. Hasta siete de diferencia disfrutaron los aragoneses, con Brussino y Wiley pletóricos. Coincidió, eso sí, con el resurgir de Karsiyaka desde la línea de tres. Y con un Ennis que ni aportaba ni descansaba en el banquillo, empecinado Casimiro en su presencia pese a su nefasta actuación. Precisamente un regalo del canadiense y otro de Sulaimon metían de nuevo a los turcos en partido con la posibilidad de ponerse por delante, algo que lograban a seis del final.

Llegaba la hora de la verdad y los nervios eran más que patentes en ambas escuadras. El momento crítico se producía a poco más de 3.30, con regalos defensivos e inoperancia ofensiva para que Karsiyaka amenazara con marcharse, poniendo el 72-76 en el marcador. Con tiempo muerto intentaría Casimiro cambiar la dinámica, pero las escasas rotaciones que había implementado el técnico provocaron que el equipo llegara sin fuelle, sin el oxígeno necesario como para tener la mente lúcida. Y no digamos las piernas.

Karsiyaka llegaba algo más entero al momento decisivo y también lo suficientemente acertado como para abrir la herida. Un triplazo de Brussino reducía la brecha a cuatro, 75-79, pero el argentino cometía la quinta personal y con él parecía marcharse la inspiración maña. Aunque todavía quedaría un giro en el guion. Casademont no dejaría de creer y se pondría a tres, pero Wiley, sobresaliente durante todo el partido, perdería una pelota clave que sellaría la derrota.

Por segundo año consecutivo, los aragoneses se quedaban a un solo paso de la final, más doloroso todavía teniendo en cuenta que la victoria estuvo al alcance de la mano en un choque lleno de alternativas. La derrota por 79-84 sella la participación de Casademont en la presente BCL.

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