Casademont tumba al anfitrión y se planta en semifinales de la Champions (78-86)

Los maños completaban una gran actuación. Foto: BCL

Casademont Zaragoza ya es equipo de semifinales de la Basketball Champions League. El conjunto de Luis Casimiro cuajaba una gran segunda mitad y, guiado por Ennis, Brussino y Wiley, tumbaba al anfitrión Nizhny por 78-86.

El choque comenzó como era previsible, con cierto nerviosismo y mayor búsqueda de las individualidades que de la circulación de balón. Apretaban los anfitriones gracias, en parte, a su ya conocido acierto desde más allá de 6,75 y con tres triples consecutivos elevaban la distancia máxima a siete puntos, reflejando un 14-7 en apenas cuatro minutos de juego.

Eso sí, reaccionarían los de Casimiro. El empuje de Brussino y Wiley era la principal baza aragonesa ante una defensa, la rusa, que encontraba problemas para frenar sus acometidas. El ritmo bajó a unas pulsaciones más favorecedoras para la práctica del baloncesto y, también, Casademont Zaragoza aguantó como pudo para que no se desnivelara el electrónico pese a las facilidades concedidas en defensa. Dicho sea de paso, un mal endémico para ambas escuadras tal y como refleja el 28-23 con el que se llegó al cierre del primer cuarto.

Con tremenda locura, demasiada, arrancó el segundo. Benzing trataba de acaparar todos los ataques, con casi nulo acierto, y Casademont no aprovechaba la sequía anotadora de algo más de dos minutos por parte de los rusos. Casimiro se veía obligado a frenar cuando el Nizhny disparó la distancia a ocho puntos, con 33-25 y un mundo por mejorar por parte de los rojillos. Aunque en defensa se dio un paso adelante muy importante.

Casademont se aferraba por entonces a la potencia de Wiley y al trabajo de Brussino, una vez más, para mantenerse en distancias no demasiado hirientes. Con 37-31 se entró en los últimos cuatro minutos y ahí emergió, por fin, la figura de Ennis. Nunca le tiembla, ni para lo bueno ni para lo malo, la mano al canadiense y con cinco puntos consecutivos puso el duelo en un puño. Tampoco a Harris, prácticamente desaparecido en ataque hasta entonces, quien sobre la bocina anotó un triple que llevaba el choque al descanso con 42-41.

Segunda parte

Las distancias eran ajustadas en el arranque, propiciadas en especial por un bajón inicial en los porcentajes de tiro. Y Casademont se colocaba por delante por primera vez en el partido gracias a dos libres de Brussino, poniendo el 49-51 con 5.47 por jugar. Distancia que creció conforme Ennis se entonaba y ya era, por entonces, el máximo anotador del choque con 15 puntos. Un triple suyo y una gran maniobra de Wiley elevaban la brecha a favor de los maños a 49-56, pidiendo tiempo muerto el técnico local en el ecuador del cuarto.

Entre ambos guiaban a Casademont en sus mejores momentos del partido, ya al nivel que exige competir en una F8. El nivel defensivo se había multiplicado por parte de los rojillos y eso desquiciaba a los rusos, que incluso se enfrascaban en una batalla poco deportiva con Brussino que se saldó con una antideportiva para cada bando. Eso sí, los anfitriones pujaban para no desengancharse del todo del choque y lograban llegar al último cuarto en desventaja pero con opciones: 58-66. Para ver una y mil veces, por cierto, el canastón final de Ennis sobre la bocina tras una jugada individual magistral.

De nuevo el canadiense hacía magia con la primera anotación en los últimos diez minutos y elevaba la distancia a la llamada barrera psicológica de diez puntos. Incluso Rodrigo la elevó a once, pero el sufrimiento no se iba a acabar ahí. Seis puntos consecutivos del Nizhny, los tres primeros tras una falta personal que sólo vieron los colegiados, obligaban a parar a Casimiro con 66-71 en el luminoso y siete minutos por disputar.

Todavía se complicarían más las cosas cuando Casademont se plantaba con cuatro faltas personales cometidas por ninguna los rusos. Ennis y Barreiro sellaban un parcial de 0-5 para dar aire a los maños, contestado casi de inmediato por un triple ruso. 71-78 tras una gran penetración de Brussino y 2.40 por jugar. Pero, de nuevo y sirviendo de precedente, volvería el nerviosismo a la pista rusa. Normal teniendo en cuanto lo que había en juego.

A tres se llegaron a poner los anfitriones con minuto y medio por disputar y a cuatro lo elevaba Brussino con un tiro libre, marrando el segundo. La suerte de los tiros libres decidiría el choque en la recta final y ahí el argentino seguía sumando para acercar el pase a semifinales de la Basketball Champions League. Una gesta que sellaba Sulaimon con un mate para recordar y poner el 78-86 definitivo con el que Casademont sigue soñando lo más alto posible.

Print Friendly, PDF & Email