Un estudio revela que las mujeres que viven en el medio rural desean seguir en sus pueblos

La participación ha estado equilibrada entre los distintos grupos de edad, desde menores de 25 años hasta mayores de 65

Dos estudios conjuntos -enmarcados dentro del Pacto del Estado contra la Violencia de Género-elaborados por el departamento de Agricultura del Gobierno de Aragón y la Universidad de Zaragoza acerca de la situación femenina en el medio rural concluyen que las mujeres quieren seguir viviendo en el pueblo, siendo el sector agrario el que más arraigo genera. Se han llevado a cabo un total de 563 encuestas vía online que incluían preguntas relacionadas con el apego al territorio, la situación socioeconómica, la edad, el empleo o los usos de tiempo. “Es necesario que se otorgue visibilidad a las mujeres que viven en el mundo rural de la Comunidad. El impacto de este estudio le ha hecho convertirse en pionero dentro de Europa”, ha manifestado la responsable de la Unidad de Igualdad y jefa de sección de Estudios y Planificación del departamento de Agricultura, Miriam Ferrer.

Bajo el nombre “Estudio de la situación del mundo rural aragonés desde una perspectiva de género, 2020”, el trabajo pretende detectar las fortalezas y debilidades de las mujeres para poder realizar propuestas de mejora en beneficio de los habitantes del medio rural desde la óptica de la figura femenina. En la actualidad, la mayor parte de las mujeres (en torno al 46%) que viven en los pueblos aragoneses se localiza en localidades de menos de 2.000 habitantes. En este ámbito, el índice de la valoración integrada de la inclusión de la mujer en el mundo rural (Vimur) se encarga de analizar seis aspectos inmateriales del desarrollo, tales como la incorporación de las mujeres a la agricultura y la ganadería, el empleo y el emprendimiento, la conciliación y la corresponsabilidad, la participación de las mujeres, su identidad con el medio rural y la gobernanza.

“Las fortalezas extraídas de las conclusiones del estudio hablan de una alta identidad con el territorio, una alta valoración de los recursos territoriales y una alta participación y asociacionismo”, ha anotado una de las coordinadoras de los estudios, Mari Luz Hernández. Por el contrario, las debilidades apuntan en la dirección de la escasez de servicios e infraestructuras, inexistencia o escasez de medidas efectivas para mujeres rurales y mínima coordinación institucional. En este sentido, los peores valores de la integración de las mujeres se dan en la comarca Comunidad de Teruel y en la Sierra de Albarracín, mientras que los mejores se encuentran en la Ribera Alta del Ebro, la comarca Central y el Campo de Daroca.

Entre las propuestas derivadas del estudio, destacan la mejora de los canales de información y participación de la población en general y de las mujeres en particular, articular bancos de buenas prácticas establecidos por mujeres que sirvan de ejemplo para actuaciones posteriores, facilitar la creación de redes entre productoras agrarias y agroalimentarias o la constitución de viveros de empresas con instalaciones y asesoramiento a bajo coste. “El objetivo final es mejorar de calidad de vida de todos los habitantes del medio rural con propuestas hechas desde la óptica de las mujeres sin mirar el género, la edad u otras circunstancias”, ha matizado Hernández.

Desarrollo socioeconómico en el medio rural desde una perspectiva de género 

Además, la catedrática de Economía de la Universidad de Zaragoza, Rosa Duarte, ha realizado un estudio complementario que se centra en profundizar en el papel de la mujer como factor clave en el terreno socioeconómico del medio rural. El trabajo, titulado “Mujeres y desarrollo socioeconómico en el medio rural de Aragón: aproximación desde una perspectiva de género”, persigue el propósito de potenciar una valoración justa de la contribución a la economía y desarrollo del entorno.

Los resultados extraídos aportan una caracterización del medio rural con una brecha de género poblacional y de empleo algo superior que en el espacio urbano, un mayor envejecimiento de la población, la importancia del nivel educativo tanto en la configuración del tipo de empleo como en el nivel de renta alcanzado, “confirmándose como un vehículo fundamental de movilidad social en el medio rural aragonés”, ha expuesto Duarte. Además, las encuestadas muestran una clara preferencia por vivir en sus municipios en los próximos años.

Del total de respuestas recibidas, la participación ha estado equilibrada entre los distintos grupos de edad, desde menores de 25 años hasta mayores de 65. El 60% tienen entre 35 y 54 años. Asimismo, las mujeres participantes cuentan con nivel de estudios medio-alto, y el 70% trabaja a día de hoy. El 71% de las féminas de la muestra provienen de localidades de menos de 2.000 habitantes. Los trabajos podrán conocerse íntegramente en la página web www.aragon.es/mujeresrurales.

En última instancia, Miriam Ferrer ha hecho hincapié en que existe mucho margen de mejora, incidiendo en que “el fracaso infundado anteriormente por el hecho de quedarse en el pueblo ha cambiado ahora, y muchas personas se sienten atraídas hacia las oportunidades laborales que ofrece el medio rural”.

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