Cristian se viste de héroe zaragocista para rescatar un punto de Lugo en el 96 (2-2)

El Real Zaragoza rescato un punto de Lugo

El héroe del Real Zaragoza tiene nombre propio: Cristian Álvarez. El meta zaragocista se puso la capa de Superman para rescatar un empate en el 97 que dio un punto en el Anxo Carro ante el Lugo. Tablas que saben a victoria en el estadio lucense y un conjunto maño que se acerca un poquito más a la salvación gracias al arquero.

Los once elegidos de JIM eran custodiados por Cristian en portería, protegido por Francés y Peybernes en el centro de la defensa. Las bandas las ocupaban Vigaray y Nieto. En del doble pivote, Zapater y Francho, con Adrián y Bermejo como interiores. Arriba, Narváez e Iván Azón. Por parte del Lugo destacaban el capitán Carlos Pita o su compañero de zaga Ferrao Venancio.

Se palpaba el miedo en el ambiente, y el Real Zaragoza, al que tampoco le valía el empate, se dedicaba a esperar a los lucenses. No pasaba nada en los primeros diez minutos más allá de pases sencillos o algún intento entre líneas. Más de lo mismo hasta el 20, a excepción de dos córneres a favor de los maños y, previamente, uno más a favor del Lugo. Los del Real Zaragoza eran algo más peligrosos, pero el empate continuaba.

A la media hora de juego estuvo cerca de adelantarse el Lugo. Pase de Chris Ramos a Hugo Rama en la frontal del área que remataba y a punto estaba de poner el 1-0. Respiraban los aragoneses, y de hecho respondía en el 34, con varios centros chut de Vigartay que, o no encontraban rematador, o no veían puerta. Y en el 41, Bermejo recibía en la frontal de Vigaray y le pegaba con rosca, pero el cuero se marchaba fuera.

La desgracia llegaría en el 44, con un córner mal defendido. Barreiro entraba solo, Iván Azón no acertaba a despejar y llegaba el 1-0. Mazazo en el último minuto de la primera parte, que además llevaba polémica porque podría haber falta sobre el delantero zaragozano. Al descanso, y de forma injusta, el Lugo se llevaba la victoria.

Segunda parte a prueba de corazones

Poco se jugaba en la segunda parte, pero lo suficiente como para que hubiese polémica. Puñetazo en la cara de Varo a Peybernes, aunque el colegiado no señalaba nada. Parecía que los maños metían una marcha más para intentar la igualada. Adrián remataba dentro del área un centro de Zapater y la parábola se iba larga. Después Narváez lanzaba un zarpazo de volea que rechazaba el arquero, y en el rechace, Zapater no lograba atinar a portería.

Y en el 62, Varo volvía a hacer lo mismo que con Peybernes, pero esta vez era Iván Azón el que sufría el golpe. Y Adrián se disponía a lanzar la pena máxima. El corazón del zaragocismo se encontraba en un puño, pero el centrocampista, con sangre fría y engañando al portero, ponía el empate en el marcador. Tres minutos después, en un córner muy bien botado, Iván Azón casi hace el segundo para voltear. Sin embargo, Varo detenía correctamente.

Narváez volvía a rematar de cabeza sin suerte, y el Real Zaragoza desperdiciaba demasiadas ocasiones para llevarse los tres puntos. A continuación era Venancio el que sacaba bajo palos un remate de Adrián para hacer su doblete particular. Se plantaban los maños en el minuto 80 con empate a uno en el marcador.

Sin embargo, llegaba la desgracia para los maños. El Lugo anotaba el 2-1 en otra jugada mal defendida. El central portugués Venancio remataba solo y Francés no podía evitar el segundo de los locales. Lo seguía intentando el Real Zaragoza, esta vez por medio de Eguaras, pero Varo volaba para evitar el 2-2.

Y aquí es donde aparecería el héroe, el Superman del Real Zaragoza. El arquero argentino remataba una falta botada por Bermejo y el balón entraba al fondo de las mallas. Había empatado el guardameta, el hombre que vale para parar balones y para llevarlos al fondo de la portería en caso de extrema necesidad.

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