La Ruta de las Órdenes Militares: el legado del Batallador en los pueblos más bonitos de Teruel

El conjunto histórico de Mirambel cuenta con el convento Agustinas Ermitañas

La belleza y el encanto de Montalbán, Alcañiz, Valderrobres, Castellote, Cantavieja, Mirambel, Mora de Rubielos y Rubielos de Mora forman ya parte de la llamada Ruta de las Órdenes Militares, un legado que dejó Alfonso I el Batallador en el territorio. Este recorrido destaca por su patrimonio histórico y cultural, así como por la estética medieval de los lugares que lo componen. Esta es una de las nuevas siete rutas turísticas lanzadas para poner en valor y difundir la historia de la Corona de Aragón.

La ruta de las Órdenes Militares, que recorre un total de 332 kilómetros, se divide en tres etapas y se basa en la historia de las órdenes militares del Temple, el Hospital y el Santo Sepulcro, que heredaron el reino de Alfonso I el Batallador; aunque finalmente renunciaron a dicha herencia a cambio de importantes posesiones en el reino. Por su parte, Alfonso II adoptó medidas de excepción ante el peligro que suponía la toma de Valencia por los fanáticos almohades.

Esas medidas consistieron en fortificar la plaza fronteriza de Teruel y recurrir a otras órdenes militares para proteger la frontera sur del reino. Así pues, junto a Pedro II hizo su entrada la Orden de Santiago. Ya con Jaime I, las diferentes órdenes militares siguieron recibiendo importantes donaciones por su participación en la reconquista del territorio valenciano y mallorquín.

El primer pueblo que nos encontramos al comenzar la ruta es Montalbán, situado a orillas del río Martín y en la carretera que une Alcañiz con Teruel. Esta localidad turolense hace su aparición en el Cantar del Mío Cid y fue cabecera de la Encomienda de la Orden de Santiago en la Corona de Aragón.

Construido en piedra sillar y ladrillo mudéjar, el deslumbrante templo de Santiago destaca por sus grandes dimensiones. Este Monumento Histórico de estilo gótico-mudéjar, con aires de fortaleza, impresiona por su exterior con contrafuertes decorados con ladrillos y cerámica verde, reproduciendo las cruces de la Orden de Santiago.

Otro de los grandes atractivos de Montalbán es su enclave privilegiado para la observación del cielo, contando incluso con un Observatorio-Planetario Astronómico. Además forma parte del Parque Cultural del Río Martín.

Montalbán visto desde la lejanía, donde destaca por sus grandes dimensiones la iglesia de Santiago a la derecha

Alcañiz, la capital de la comarca del Bajo Aragón, fue sede de la Orden de Calatrava en la Corona de Aragón, lo que lo convierte en el segundo pueblo de esta ruta. Esta Orden se funda en 1158 en Castilla para contener a los musulmanes en esa zona. Unos años más tarde, en 1179, el rey Alfonso II dona la primera fortaleza que hubo en Alcañiz y un amplio territorio a la Orden de Calatrava para que ayuden a asentar la nueva población cristiana. Además, esta orden “es la primera religioso-militar que se funda en territorio peninsular, ya que los Templarios y los Hospitalarios tienen otro origen”, cuenta Diego Romero desde Turismo Alcañiz. La Orden de Calatrava fue el auténtico poder feudal que dominó toda la zona del Bajo Aragón durante toda la Edad Media”, detalla.

Así, el castillo de los Calatravos -un magnífico conjunto arquitectónico, escultórico y pictórico medieval- se construye en el siglo XII. “Destaca por su capilla, el claustro y especialmente por la torre del homenaje, donde conserva sus pinturas francogóticas”, explica Diego Romero, que señala que “son uno de los mejores conjuntos que hay en España de pintura mural”. Estas narran hechos concretos de la vida de Jaime I el Conquistador, “algunos tan relevantes como su entrada en Valencia”, dice Romero.

En esta localidad también se encuentra la imponente excolegiata de Santa María la Mayor, que en 1412 fue testigo de la Concordia de Alcañiz, paso previo al famoso Compromiso de Caspe. Otros lugares con interés cultural son los pasadizos subterráneos medievales, cuyo acceso está en la oficina de turismo; la lonja gótica del siglo XV y la Casa Consistorial renacentista, “que sirvió de ejemplo para una veintena de casas consistoriales en la zona, incluso en Tarragona”, apunta Diego Romero.

Además, desde Turismo Alcañiz subrayan “la importancia de las pinturas rupestres de la localidad, declaradas Patrimonio de la Humanidad desde 1998”. En el abrigo de Val del Charco del Agua Amarga se encuentran pinturas prehistóricas de arte levantino, de en torno al 5.000 a.C., a las que se puede acceder a través de visitas guiadas y donde se pueden ver hasta 100 figuras en buen estado de conservación.

La ruta de las Órdenes Militares continúa en Valderrobles, un pueblo impresionante desde el inicio, tanto que fue declarado Conjunto Histórico e incluido en la lista de los pueblos más bonitos de España. Las casas colgadas sobre el río Matarraña reciben a los visitantes al cruzar el puente de piedra medieval. Después, al atravesar la muralla por el Portal de San Roque se encuentran sus calles llenas de hermosos rincones. El ayuntamiento de la localidad es un magnífico ejemplo de palacio renacentista aragonés, mientras que coronando todo el conjunto se encuentra el monumental castillo de los arzobispos de Zaragoza; conectado con la iglesia de Santa María la Mayor, una joya de la arquitectura gótica en Aragón.

Nacimiento del río Pitarque, protegido con la figura de Monumento Natural

Contemplado desde la lejanía, impresiona el conjunto de Castellote, un municipio que descansa en una ladera bajo su gran fortaleza templaria. Este castillo fue levantado en el siglo XIII por los templarios y ha conseguido, junto a su iglesia de estilo gótico y la ermita de Llovedor, que la localidad turolense fuese declarada Conjunto Histórico.

En Castellote llama la atención el Bosque Pétreo, subsede de Dinópolis, donde los visitantes pueden descubrir cómo fue la historia de los dinosaurios en este pueblo de la comarca del Maestrazgo.

En los alrededores de este municipio merece la pena visitar el Monumento Natural de las Grutas de Cristal, así como disfrutar del entorno natural a las afueras de Aguaviva o del puente Cananillas sobre el río Bergantes, donde se encuentra una de las piscinas naturales más atractivas de la provincia. También el Monumento Natural de los Órganos de Montoro, entre Ejulve y Villarluengo.

El legado que las órdenes militares dejaron prosigue en Cantavieja, que fue cabeza de una encomienda de la Orden de los Hospitalarios. Aquí “hubo alrededor de catorce templarios que se asediaron en el castillo cuando Jaime II ordenó su detención”, cuenta Alba Pérez, técnico de la Oficina de Turismo del municipio. En el castillo “estuvieron desde el 12 de diciembre de 1307 hasta agosto de 1308”, apunta. A modo de proa de un barco, parte de la fortaleza que existía, se conserva aún en un abrupto paisaje de grandes barrancadas; y aunque en su época fue un municipio amurallado, ahora solo se mantienen varios torreones.

Cantavieja se suma así a Valderrobles y Castellote como Conjunto Histórico y es conocido como uno de los pueblos más bonitos del país. Alba Pérez destaca la riqueza arquitectónica de la localidad, su gastronomía, las rutas senderistas y el entorno natural; “es un lugar que sorprende muchísimo” afirma. Gran parte de esta belleza se sitúa en torno a la porticada plaza Mayor, presidida por el ayuntamiento de influencias góticas del siglo XVI. A su lado destaca el templo de mayores dimensiones de la comarca del Maestrazgo, la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora. Las Casas del Bayle y Zurita completan la plaza en su conjunto. Y ya en la parte alta del pueblo se guarda “el sepulcro gótico de Gonzalo de Funes, encomendador de la Orden de San Juan”, dentro de la iglesia de San Miguel. En Cantavieja “tenemos un patrimonio muy valioso”, concluye Alba Pérez.

La localidad amurallada de Mirambel destaca por su emplazamiento excepcional. La muralla conserva las puertas del recinto y mantiene el aire que le dieron los templarios. El casco urbano es un ejemplo de arquitectura medieval en España y por ello fue declarado Conjunto Histórico y uno de los más bonitos de España. Además, este pueblo fue condecorado con la medalla de oro Europa Nostra, el más prestigioso galardón mundial a proyectos destacados en la defensa del patrimonio cultural europeo. Una de sus mayores singularidades es que toda la población se desarrolla intramuros, lo que aporta al municipio turolense un aspecto de pueblo anclado en el Medievo, prácticamente inalterado estéticamente desde entonces.

Otra localidad de Teruel declarada Conjunto Histórico y que forma parte de la ruta de las Órdenes Militares es Mora de Rubielos, en la Sierra de Gúdar. Su imponente castillo-palacio llama la atención, junto a la iglesia de estilo gótico y las torres militares de la Magdalena. Este pueblo tiene un gran legado histórico y presenta un casco urbano único con barrios de trazado medieval, con calles largas y nobles caserones. Desde Mora de Rubielos parten numerosos senderos para recorrer parte de la sierra de Gúdar y poder disfrutar del entorno.

También en la sierra de Gúdar se encuentra Rubielos de Mora, el último pueblo de esta ruta. Aquí destaca su sorprendente variedad paisajística y el espléndido conjunto arquitectónico. La localidad fue conquistada por los musulmanes en 1203, lo que la llena de un rico patrimonio cultural.

Rubielos de Mora está en la lista de los pueblos más bonitos de España y también fue declarada Conjunto Histórico. La Casa Consistorial es el edifico más monumental del municipio, una obra renacentista con una espléndida lonja. Destacan también la excolegiata por su retablo gótico del siglo XV y los conventos de los Carmelitas y de las Madres Agustinas; todo dentro de las murallas que en su día protegían el pueblo.

Así pues, estas ocho localidades ubicadas en la provincia de Teruel conforman la ruta de las Órdenes Militares, donde los visitantes podrán vivir la historia de la Corona de Aragón en primera persona.

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