La crisis de los microchips ya ha frenado la producción de unos 36.000 vehículos en Figueruelas

Desde que comenzó esta situación a mitad de febrero, la plantilla ya suma 18 jornadas completas sin ensamblar vehículos

La crisis provocada por la falta de microchips continúa limitando la producción de vehículos en la planta de Opel en Figueruelas, que recupera este martes por la noche su actividad tras ocho días sin poder trabajar, con la incertidumbre de cuánto tiempo se mantendrá. Desde que comenzó esta situación a mitad de febrero, la plantilla ya suma 18 jornadas completas sin ensamblar vehículos, lo que supone que, en este tiempo, se han dejado de fabricar unos 36.000 coches.

La planta comenzó este año con la ambición de dejar atrás los efectos de la pandemia y recuperar su actividad habitual, acercándose a los 470.000 vehículos que salieron de Figueruelas en 2019. Actualmente, tiene capacidad para ensamblar unas 2.100 unidades diarias, la mayoría del Corsa, tanto en su versión de combustión como eléctrico. Sin embargo, con la falta de suministros, la Dirección apenas hace previsiones más allá de una semana.

Por esta situación, la empresa y los sindicatos llevan dos semanas negociando un ERTE para 650 trabajadores de oficinas, que comenzaría en mayo y llegaría hasta final de año. Las condiciones que se han puesto sobre la mesa son similares a las del ajuste por fuerza mayor durante las primeras semanas de pandemia, con el acompañamiento económico del 80% del salario. El presidente del Comité de Empresa, Rubén Alonso, prevé una semana intensa de conversaciones, pero cree que ambas partes están “en predisposición” de llegar a un acuerdo.

Un ERTE que, de momento, no afecta a los trabajadores dedicados a la producción de vehículos, ya que cuentan con una bolsa de horas que recuperarán cuando la actividad vuelva a la normalidad. No obstante, la empresa ya ha pedido a los sindicatos ampliar esta bolsa, de un máximo de 25 jornadas, ante el riesgo de llegar al límite, y ya no se ve tan lejana esta posibilidad como se descartaba hace dos semanas. “Llevamos 18 días y tenemos 25. Los sindicatos debemos evaluar o pensar si ampliar o, si se agota, si deberíamos ir a un ERTE”, ha expuesto Alonso.

También estaría en el aire el segundo turno de noche, puesto en marcha en octubre con 700 trabajadores, 250 de ellos eventuales, para volver a las cifras de producción preCovid, aunque, y siempre a día de hoy, “han dicho que no hay que quitarlo”. “No nos lo han comunicado. Seguiremos intentando aguantar ese turno de la manera que podamos”, ha añadido el presidente del Comité de Empresa.

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