Javier Barreiro / Escritor

El maestro Luna, protagonista en Madrid

Javier Barreiro

Desde el 14 abril se está representando en el madrileño Teatro de la Zarzuela la opereta “Benamor”, para varios estudiosos la composición más inspirada del maestro Luna, del que son más conocidas obras como “El niño judío”, “El asombro de Damasco”, “Molinos de viento”, “Los cadetes de la reina”, “La pícara molinera” o “Una noche en Calatayud”, partitura tan del gusto de las rondallas joteras. “Benamor” fue estrenada el 12 de mayo desde 1923 con un éxito espectacular pero casi lo único que se interpreta de ella es la Danza del Fuego. Por cierto, su canción española “País de sol” tiene claras reminiscencias de jota aragonesa.

Pablo Luna es uno de los más grandes músicos españoles del siglo XX. Sin embargo, en los muchos años que pasé en las aulas jamás me hablaron de él. Eso en tiempos en los que a la llamada “cultura general” se le daba mucha más importancia que ahora. Tuve que acudir al libro que Ángel Sagardía, otro musicólogo aragonés de primerísima fila y todavía más olvidado que Luna pese a su profusa obra, escribió sobre el maestro para saber algo más de su vida y peripecia artística.

En marzo de 2020, un par de días antes de ser declarado el confinamiento, de la mano de Pascual Marco, visité Alhama de Aragón, donde en 1879 nació el maestro y cuya casa, aunque de propiedad particular, se conserva. Vistas sus aptitudes, el padre, de profesión guardia civil, consiguió el traslado a Zaragoza y Pablo pudo formarse con figuras tan señeras como el violinista Teodoro Ballo y el maestro de capilla de La Seo, Miguel Arnaudas, más conocido por su magistral cancionero de la provincia turolense. Empezó tocando en locales de diversión, hasta ser nombrado concertino del Teatro Principal. Por indisposición, hubo de sustituir al director musical de una compañía de zarzuela, lo que le valió en 1905 ser reclamado desde Madrid. Los triunfos de “Mussetta” (1908) y “Molinos de viento” (1910) lo lanzaron al estrellato, confirmado por las más de 160 composiciones que firmó en sus 62 años de vida.

No es este lugar para trazar su biografía. Quizá sí, para recordar que Zaragoza le concedió en 1925 su Medalla de Oro, que escribió la música de muy numerosas películas, entre las que se cuentan, “El negro que tenía el alma blanca” o la perdida “Miguelón”, con el protagonismo de Fleta o que, a su muerte, había escrito la música del primer acto de “El Pilar de la Victoria”, con texto de Manuel Machado. Julio Gómez terminó la partitura, respetando el espíritu de Luna y se estrenó el 12 de octubre de 1944 con la intervención de Pablo Gorgé, Pascuala Perié, Pascual Albero, Isabel Zapata y otros. Fue uno de los cantos del cisne de la zarzuela en España, género que, aunque se representase hasta la actualidad, ya no creó obras de éxito.

No sé si podré viajar a Madrid antes del día 25, en que “Benamor” se despedirá. Si no, espero que alguna alma compasiva me consiga la filmación y pueda evocar los tiempos de la vedette mejicana Esperanza Iris, que la estrenara hace 98 años, consiguiendo 136 representaciones en el Teatro de la Zarzuela, cifra desmesurada para una época en que eran muy escasas las obras que aguantaban en cartel más de una semana.

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