Aragón celebra en el Parque Grande la fiesta del libro desde la distancia y la mascarilla

Se han colocado más de 200 autores y 70 puestos en el Paseo Manuel Azaña

Todo un éxito, para qué negarlo. La fiesta del libro está siendo verdaderamente festejada a lo largo de todo este 23 de abril, Día de Aragón, con una afluencia de gente constante en las calles de la capital y en la nueva ubicación de la celebración, el paseo Manuel Azaña, en la entrada del Parque Grande José Antonio Labordeta. Los agradecimientos son para los libreros, editoriales y escritores, con más de 200 autores y 70 puestos. También para las instituciones, dedicadas en pos de sacar adelante esta jornada, que no pudo realizarse el pasado 2020, doloroso para un sector que ha sufrido en gran medida las consecuencias de la pandemia. Irremediablemente, dar las gracias al sol radiante con el que ha velado San Jorge su gran día.

“Este año sí lo celebramos, invito a todos los aragoneses a que vengan y compren libros para apoyar a la cultura”, ha indicado el consejero de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón, Felipe Faci, a los pies de una fila que alcanzaba a primera hora más de 100 metros en el Parque Grande. A su lado, la presidenta de Copeli y organizadora del evento, Marina Heredia, ha agradecido el apoyo de las instituciones porque para ellos es “oxígeno”. “Ha sido un año difícil para todos, queríamos ver a los lectores y autores y enseñar todo lo que podemos ofrecer”, ha añadido.

En representación de la ciudad de Zaragoza, la vicealcaldesa y consejera de cultura, Sara Fernández, ha celebrado la nueva ubicación gracias a la respuesta de todos los ciudadanos y la gran organización de Copeli, mientras que la delegada del Gobierno en Aragón ha invitado a todos participar de la fiesta con prudencia para apoyar al sector del libro.

Todos han querido formar parte de la celebración en un día señalado para la Comunidad de Aragón y las librerías recogen el testigo. “Tener la posibilidad de salir a la calle y conectar con el público es maravilloso. Vemos que va a haber movimiento durante todo el día, en principio es una ubicación puntual, pero en estas circunstancias es muy acertada”, ha expuesto su presidente Óscar Martín.

El consejero de Cultura, Felipe Faci, y la presidenta de Copeli y organizadora del evento, Marina Heredia, ha estado presentes al inicio de la jornada

“Nos vamos a acordar toda la vida”

Nada más encarar el paseo Manuel Azaña, ya puede verse la fila de gente que se extiende metros y más metros debido a las distancias de seguridad. No apurarse, porque va la cosa fluida y en cinco minutos se ve uno dentro del recinto. Los puestos se han colocado cada 4 metros, no hay grandes aglomeraciones porque el ritmo de entrada y salida es constante. Para ello hay controles en la entrada de salida con una media de 750-800 personas dentro.

De todo hay, como cada año. Familias, parejas, solteros, casados… Y variedad en la oferta: Novela, poesía, libros de fotografía, viajes… Pedro y María, padre e hija, han cogido uno de cada y se han plantado bien pronto, “por si acaso”. Isabel en cambio, es ya abuela y tiene que cuidar de toda la jauría de pequeños. Entre carrera y carrera le ha dado tiempo a mirar algo de narrativa y agradece que “no haya mucho agobio con la gente”. “Era necesario este año”, asegura.

Al otro lado, la librería París, en el puesto tres, se lleva la palma. “Esto es muy emocionante, libro y naturaleza, nos acordaremos toda la vida”, apunta una de las vendedoras. No da abasto, y por la tarde tiene más ajetreo, que van a la sede en Fernando El Católico los escritores Jorge Sanz y Juan Bolea.

También hay muchos curiosos en el puesto de la librería Siglo XXI. Aquí “están contentos porque la gente está contenta, y compra”, indican desde el establecimiento. “Esperen con paciencia que el pasillo es muy largo, los expositores están muy bien y la gente está respetando mucho”, concluyen. Las editoriales también se congratulan de la respuesta, como la Editorial Doce Robles, que “ha pasado un año complicado” y el día de hoy va a servirles de “gran valor”, afirma su gerente.

Y el paseo continúa y continúa hasta el final. Los puestos no se acaban y cada vez se le llenan a uno más los ojos al ver la riqueza de colores e intriga que provoca cada nueva portada literaria. Si no se han acercado aún, se van a perder un ambiente de lo más afectuoso.

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