Los funcionarios de prisiones denuncian saturación y falta de seguridad física y jurídica

CSIF denuncia que en Zuera debería haber 585 trabajadores y faltan 132

La falta de personal y la sobre saturación de las cárceles aragonesas comprometen la seguridad física y legislativa de los funcionarios de prisiones. La última agresión de “Igor el Ruso” a los funcionarios de la cárcel de Dueñas en Palencia puso en evidencia las dificultades de estos trabajadores, con cada vez más jubilaciones y sin una renovación real de su personal. A todo esto, han de sumar a los nuevos perfiles de los criminales, de las que denuncian, “no recibir una formación específica para ello” y tener como protección administrativa y jurídica una ley “obsoleta” sin renovar desde hace 25 años.

Este jueves se ha convocado en Madrid una concentración a la que acudirán representantes de Prisiones de CSIF Aragón para exigir el desbloqueo de la negociación de la Ley de la Función Pública Penitenciaria, que permitirá adecuar la legislación a la realidad de los centros. Una Ley “obsoleta” que nace en 1979 y que su última renovación consta de hace 25 años.

La principal propuesta de regeneración se encuentra en la seguridad propia del funcionariado. Un trabajador de la cárcel de Zuera y delegado de Central Sindical Independiente y de Funcionarios en Aragón (CISF), Alfonso Peiró, propone, cara a la ley, ser considerados agentes de la autoridad y poder valerse del delito de atentado que, “les aportaría seguridad jurídica, así como la presunción de veracidad en un juicio”. Desde el sindicato también verían con buenos ojos el poder usar pistolas Taser contra los presos en determinadas situaciones.

Los funcionarios de prisiones de todo el país se han concentrado en Madrid

Otra de sus propuestas cara a la renovación es la de recibir una formación acorde a los tiempos presentes. Peiró denuncia que “no están preparados” para solucionar determinadas situaciones que se dan en las prisiones así cómo tratar con nuevos tipos de presos.

En Aragón, está sin cubrir el 20% de las plazas recogidas en la Relación de Puestos de Trabajo (RPT) de los centros penitenciarios. En Zuera debería haber 585 trabajadores y faltan 132; en Daroca de 274 faltan 29; y en Teruel de 146 hay 31 vacantes sin cubrir. No solo falta personal, cada año se pierde más. CSIF denuncia que el 50% de las plazas están cubiertas por personas mayores de 40 años. “Se jubilan más personas de las que entran”, añade el delegado. Un problema que se magnifica en los sanitarios penitenciarios. El sindicato denuncia que, de los ocho médicos que debería haber en Zuera solo están cubiertas tres plazas. Peiró lo ve lógico ya que en estos centros cobran un salario “ínfimo” comparado con la sanidad pública.

“La mayor parte de agresiones son en los módulos de aislamiento y de ingresos. Una situación que se solucionaría con más funcionarios y con menos ratios de interiores”, continúa el delegado sindical. Una “saturación” visible en Zuera, de la que denuncian que, si la cárcel tiene plaza para 1.000 personas, ahora mismo habría 300 presos más.

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