Luis Casimiro, “motivado e ilusionado” por coger el timón del Casademont Zaragoza

Casimiro, en su presentación como entrenador del Casademont. Foto: Basket Zaragoza

Luis Casimiro ha realizado su primera rueda de prensa como entrenador del Casademont Zaragoza en el que, desde hoy y hasta final de temporada, será su cuartel de trabajo. El veterano entrenador, ha estado acompañado durante su presentación por Pep Cargol, director deportivo del club, quien le ha deseado la mejor de las suertes en este intenso tramo final de curso.

Un mes en el que el nuevo técnico rojillo hará frente al reto de liderar al equipo en la Final Eight y ascender posiciones en la Liga Endesa: “Es un reto apasionante”, asegura el castellanomanchego. “Tenía muchas ganas de volver, estoy muy motivado y desde el primer momento sentí una gran ilusión”, resaltaba sobre el momento en que recibió la llamada del club.

Tras presenciar el encuentro frente a Acunsa GBC, mantener una primera reunión con su cuerpo técnico y antes de ponerse manos a la obra esta tarde, Casimiro ha analizado al equipo: “La mayor virtud del equipo está en el talento ofensivo. Produce un gran número de puntos fáciles, juega con alegría y anota con facilidad”, señalaba. Un trabajo que debe combinarse con un buen rendimiento defensivo. “El baloncesto es equilibrio”, apuntaba consciente de la importancia de rendir a buen nivel.

“Vamos a intentar mejorar en las dos facetas para tener solidez, pero no hay que cambiar grandes cosas”, advierte. “Lo que marca la diferencia a estos niveles son los pequeños detalles”. Cuestiones muchas veces imperceptibles pero que encierran gran importancia en el funcionamiento del grupo. “Si conseguimos cambiar algunos matices, el equipo va a ganar mucho en calidad”, manifestaba en su intervención.

Sin embargo, esa misión viene condicionada también por lo comprimido del calendario, debido a la acumulación de partidos correspondientes a la recta final de la Liga Endesa y la Final Eight de la Basketball Champions League: “Es un reto corto y eso también motiva”, confesaba con autoexigencia. “Quiero ver cómo soy capaz de instaurar mis ideas en el equipo”. Una filosofía que no implica que haya que dar un vuelco a lo que ya había construido.

“No quiero romper nada de lo que había. Tengo experiencia en dirigir a equipos durante los últimos meses de competición y sé que soy yo quien se tiene que adaptar al equipo”, asumía antes de comenzar a trabajar con sus nuevos jugadores. “Quiero potenciar sus mejores virtudes y ayudarle en las cosas que puede mejorar”, sentenciaba.

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