Amaia regala su voz, sus manos y su alma a Zaragoza

Amaia presenta "Pero no pasa nada" en Zaragoza

Al final todo llega. Zaragoza ya daba por imposible poder disfrutar de Amaia; su concierto tendría que haber sido el 14 de marzo de 2020, y tras año y medio con las entradas en mano, dos espectáculos suspendidos por la Covid y sin ningún dinero de devolución por parte de la promotora, el gran día llegó. Amaia quiso plantarles cara a los culpables de que no se hubiera devuelto el dinero y compensó a la capital aragonesa con tres pases de 45 minutos este jueves. Ella sola sobre el escenario, un piano de cola, una guitarra blanca nueva y un jarrón de flores. Once canciones, su espontaneidad y la magia de su voz han bastado para que Amaia deje parte de su alma en Zaragoza.

El concierto empezó con una Amaia segura, fuerte, que pedía perdón una vez tras otra por todo lo sucedido con las entradas. Prometía que iba a ser un concierto diferente al resto de su gira, todo en acústico. Sin su banda habitual, Amaia arrancaba con esa “Última vez” para continuar con “El Relámpago” y esos primeros rayos que empezaron a sacar alguna que otra lágrima. No solo hubo hueco para las canciones de su disco; la música que tanto ha marcado su vida personal y profesional tenían que estar presentes. La navarra emocionó con una versión muy especial de “Qué nos va a pasar”, de la banda donostiarra La Buena Vida.

La timidez de los espectadores por el ayuno de conciertos por la pandemia poco a poco comenzó a disiparse. Amaia acompañó a su “Pero no pasa nada” con algunas de sus colaboraciones; el Auditorio volvió a llenarse del silencio con su peculiar (y maravillosa) versión a piano de “Perdona, (ahora sí que sí)”, canción compuesta por Marcelo Criminal que la navarra canta con Carolina Durante. Hubo más de un grito de emoción cuando empezó a tocar los primeros acordes de uno de sus últimos éxitos junto a Alizzz, “El Encuentro”, que presenta a una Amaia rompedora capaz de enfrentarse a cualquier tipo de canción.

Amaia es una cantante diferente. Los organizadores pidieron que los asistentes ni sacaran fotos, ni grabaran vídeos, pero la navarra animó a que la gente hiciera lo que quisiera; tampoco salió del escenario a pocos minutos de terminar el concierto para generar intriga y volver salir para cantar las últimas canciones. “¿Para qué?” Un “para qué” entre risas que al poco tiempo transformó con el corazón en el puño en un regalo muy especial para Zaragoza cantando la jota “Tan pequeñica y sincera”.

Lejos de ser un concierto, Amaia volvió a demostrar con su calidad vocal, su espontaneidad y su naturalidad que ha hecho el trabajo y el disco que ella ha querido. Unas canciones que despertaron todo tipo de emociones entre los espectadores; hubo dolor, pero también felicidad y mucho coraje. Recordando ese relámpago que se convirtió en su primer single, nosotros sí te damos al corazón.

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