Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

Cosas que existen y otras que no tanto

Luis Iribarren

Seamos contundentes, hay cosas que existen pero otras puede que no, o no tanto. Son, por decirlo suave, espirituales a capricho de cada uno, solamente necesarias a fin y efecto de alimentar esperanzas que, como los miedos, intentan personas concretas que sean colectivas.

Siéndolo, nos llevan al mundo de la negación del ocio hasta la primacía de la acción en términos heideggerianos, con el único límite de la pulsión de muerte. Desplazándonos de nuestra vida contemplativa, las personas más inteligentes que conozco añoran una vida bien entendida de convento, como la de sor Lucía Caram, con el mazo dando de sus mínimas y sencillas necesidades cubiertas.

Varios filósofos lo están denunciado en relación con la pandemia, se está escribiendo desde esta tribuna por expertos. El diputado Errejón, desde la libertad punk de su escasa representación, lo ha puesto sobre la mesa del Congreso de los Diputados, dándole alas el eficaz y poético Joan Valdobí.

La sociedad autoexigente del emprendimiento se ha estrellado y se vaticinan grandes depresiones sin sistema corrector por la frenada con estallido de airbag y, muy bien, comprobada la seguridad nada más.

El sector servicios y hostelería era la panacea de que te concedieran un crédito en ese medio rural donde no se puede emprender sin medio millón de euros anterior; el viable para repoblar lo vacío como para laminar hacia una mayor calidad –con los rascacielos de Benidorm aparte- los efectos de la devastación turística de la costa. En Aragón, el turismo de nieve, la gestión de urbanizaciones o los hoteles de alta calidad con spa forman parte de lo mismo.

De esa cultura a la que se ha llevado al personal de excesiva auto exigencia, de realización personal, de competitividad atroz… que justamente reproduce la batalla entre comunidades por ganar la mega empresa española de baterías, que parece que puede venir a Aragón.

A decir verdad, nadie ha visto a un partido político andando por la calle, que representa un sindicato representativo en una vida cualquiera en situación de libertad de despido.

La traslación a la vida cotidiana de cada uno del trajín de los repartidores de plataformas de con estrés (en un just in time de autónomo atroz) es irrelevante y se niega una vez recibido el pedido. Siendo sin embargo esa superficie que nos revela el sistema, dependiente en su conjunto de la compra de bienes, sueños o terapias como actividad hiperactiva. Para ocupar el tiempo.

Lo mismo que el hiperactivo factor Opus creó la economía tecnócrata en España y aún hoy crea ingentes patrimonios con límite temporal vital de caducidad y exención tributaria en Madrid DF. Pero que luego todos estamos de paso, amén.

A cambio, puede que haya alguna cosa que exista. Existen sin duda el olor a pan demasiado costrado, las cebadas secas encañabladas a principios de abril, como transferir dinero a tus seres queridos sin gastos para su subsistencia. Se ve desde cualquier sentido que hay cada vez menos nieve en los neveros, algunos bancales y cerros de patatas y hortalizas todavía hechos a mano y aún hoy cabe percibirse la belleza, producto e hija del aburrimiento sabiamente desencauzado.

Efectivamente no existen ni Aragón, ni España ni el espíritu del león, ni los brotes verdes pero no, ni las sociedades limitadas con propietario como tampoco nada de lo ocupacional llena laguna Estigia alguna que pasar.

Tampoco la frontera con Navarra que ha secado de coches la nacional a Pamplona más allá de Puente la Reina esta Semana Santa, aunque sí los almendros con un setenta por ciento de flores caídas por el hielo.

Muchos encuentros que dan lugar a relaciones virtuales, la verdad, tampoco deben quitar tiempo de aburrirse y no declararse disponible en todo momento, lo que se vende acompañado de resultado de productividad en vida personal o patrimonial. Negando la de los contemplativos, impidiendo su dación razonada de soluciones o belleza, impidiéndoles su trabajo artesano en ellos mismos… Este sí, con personalidad propia…

¿Existe la libertad, existe el comunismo sin pasarlo por el pan rallado de sus suplantadores? ¿Existe tu control sobre tu cuota de tu comunidad de propietarios?

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