Una quincena de proyectos con inversiones por 570 millones optan a fondos europeos para digitalizar la sanidad

Lambán ha presidido la Mesa de la Sanidad reunida este miércoles en el Pignatelli

El Gobierno de Aragón va a presentar una quincena de proyectos a los fondos europeos, siete públicos y ocho privados, con el objetivo de digitalizar la sanidad y los servicios sociales de la Comunidad. Suman en total unos 570 millones de euros de inversión, que pretenden modernizar estos servicios e incorporar los aprendizajes de la pandemia, así como convertir el sector médico-farmacéutico en uno de los motores del crecimiento económico de Aragón.

Estos 15 proyectos buscarán el apoyo del Gobierno central con las ayudas y subvenciones que llegarán de los fondos Next Generation. En total, Aragón ya ha recabado cerca de 300 iniciativas empresariales para captar la mayor financiación posible. “Hemos agrupado los proyectos para que todos juntos tuvieran la mayor coherencia posible, presentados como un plan “Aragón Puede”. Trabajamos con los empresarios, autores de las propuestas, para que vayan a los ministerios con el mayor valor añadido posible”, ha remarcado el presidente de Aragón, Javier Lambán.

Dentro del afán del Ejecutivo autonómico por revitalizar el sector farmacéutico aragonés, el presidente ha anunciado una convocatoria para empresas que quieran invertir en la Comunidad. “La pandemia nos ha estimulado porque ha revelado una de las carencias de las economías occidentales en materiales de protección para la salud. Queremos encontrar las fórmulas concretas para que los proyectos vayan a Madrid con un sello de calidad y un aval de los agentes sociales”, ha reivindicado Lambán.

Uno de los proyectos que va a optar a estos fondos está liderado por el grupo Pikolin, en coordinación con otras empresas como Telefónica, Microsoft o Amazon Web Services, entre otras. Con 75 millones de inversión en dos o tres años y con capacidad para crear 300 puestos de trabajo desde diferentes empresas y ámbitos, se trata de un “data salud”, es decir, poner a la persona, al paciente que pasa horas en las camas de los hospitales, en el foco de atención de los datos.

En concreto, el presidente de Pikolín, Alfonso Soláns, lo ha definido como un “proyecto multidisciplinar” para lograr que al paciente “no se le llene la habitación de aparatos, mecanismos, pulseras y máquinas”, sino que “sea la propia habitación aporte información que beneficie su estancia, la efectividad del tratamiento y la administración”.

Igualmente, la Fundación Rey Ardid ha presentado dos líneas de actuación, con un total de 40 millones de euros de inversión, para cambiar el modelo de residencias de mayores y consolidar los centros especiales de empleo. En primer lugar, buscan, según ha explicado su presidente, Alfonso Vicente, “digitalizar todos nuestros procesos” y “trabajar con módulos dentro de las residencias para diferenciar tipos de pacientes y su tratamiento”. “Tratamos de poder dimensionar de otra manera una residencia, creando unidades de funcionamiento autónomos. Si vamos a trabajar con personas con deterioro cognitivo, no deben estar mezclados con otros usuarios, sino juntos según sus características y posibilidades de rehabilitación”, ha expuesto.

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