Las “playas aragonesas” lamentan la ausencia de sus turistas habituales y confían en el verano

Emplazamientos turísticos como Peñíscola, Salou, La Pineda o Vilaseca no han contado con presencia aragonesa durante estos días festivos. Foto: peniscola.es

Los aragoneses no han podido disfrutar de la playa durante esta Semana Santa. Los destinos elegidos habitualmente por la gran mayoría para pasar sus vacaciones en la zona costera han notado en gran medida su ausencia. Emplazamientos turísticos como Peñíscola, Salou, La Pineda o Vilaseca no han contado con presencia aragonesa durante estos días festivos, y confían en que este panorama cambie de cara a verano. “Hemos echado en falta a los visitantes habituales de Aragón, Madrid y Cataluña. No obstante, tenemos buenas expectativas para la temporada veraniega, puesto que ya hay muchas reservas en hoteles, al igual que ocurrió en 2020 durante esos meses”, remarca el alcalde de Peñíscola, Andrés Martínez.

“El tema de la mascarilla en la playa es algo controvertido porque hay que prestar especial cuidado y atención a la distancia entre toallas y sombrillas, pero el año pasado no se produjo ningún incidente”, recuerda Martínez, que considera un “acierto” no tener que llevar mascarilla para tomar el sol. Desde el Ayuntamiento de la localidad castellonense -a pesar de sentirse apenados al ver cerrados la mayoría de hoteles en Semana Santa- reafirman su compromiso total para el cumplimiento de las medidas durante la próxima etapa veraniega, llevando a cabo una “señalización adecuada” y apelando a la “concienciación ciudadana”.

Otro de los destinos favoritos para los aragoneses durante sus periodos vacacionales es el municipio catalán de Salou. De hecho, según datos extraídos de la Caracterización de la Demanda Turística 2020 de Salou, un tercio de los turistas alojados en sus segundas residencias en el verano pasado fueron aragoneses (31,1%). El mercado aragonés supuso el 20,1% del total de la demanda turística, situándose en primera posición llegando incluso a crecer 7,9 puntos porcentuales respecto a 2019. “Aparte de echar en falta a la gente procedente de Aragón, hemos notado mucho la ausencia de turistas que suelen venir desde Navarra y País Vasco”, reconoce el alcalde de la localidad tarraconense, Pere Granados.

Además, el Patronato de Turismo y el Ayuntamiento de Salou indican que hay 4.095 propietarios zaragozanos que tienen 4.345 viviendas de segunda residencia y otras 2.465 posesiones -entre locales, solares y parkings-. De Huesca, se contabilizan 569 propietarios (576 viviendas y 372 fincas de otro tipo), mientras que 172 proceden de Teruel (196 casas y 149 posesiones de otra tipología).

“Lógicamente, la situación durante Semana Santa ha sido bastante extraña. Al menos hemos podido recibir turistas de toda Cataluña que han llenado parte de las playas, no como sucedió en 2020 a causa del confinamiento domiciliario”, agradece Granados. La ocupación de hoteles abiertos ha rondado entre el 60% y el 80% de la capacidad permitida y los establecimientos de restauración han trabajado bastante bien.

En lo relativo al anuncio del uso de mascarillas en las playas, “ha imperado el sentido común”. Al igual que el año pasado no hubo problemas para mantener la distancia y no se generaron focos de contaminación vírica, “no entendíamos los motivos por los que se iba a imponer la obligatoriedad de la mascarilla”, manifiesta el alcalde.

Expectativas para verano

Pensando ya en la temporada veraniega, desde el Ayuntamiento de Salou volverán a optar -como ya hicieron en 2020- por sensores que determinan el número de personas existentes en las playas para poder controlar así los aforos. “Es un elemento muy eficaz porque avisa con anterioridad al usuario de las playas del estado en el que se encuentran los diferentes tramos de las mismas”, destaca. Granados confía en la “responsabilidad individual” y se aferra a la aceleración en las vacunas, a la apertura de las Comunidades y al turismo internacional para una campaña de verano lo más normalizada posible.

Ante el reciente anuncio de Pedro Sánchez de poner fin al estado de alarma el próximo 9 de mayo, los aragoneses esperan poder viajar hacia sus lugares costeros de vacaciones para disfrutar del sol, la arena y el mar. Muchos de ellos, con segundas residencias en zonas de Cataluña y la Comunidad Valenciana, están ansiosos de regresar -después de cerca de un año sin hacerlo- a sus “queridas playas aragonesas”.

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