Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

La cuestión catalana y la historia de la pintura

Luis Iribarren

Artistas de trazo firme y fogoso, llamativos por sus llamaradas y usos de grises, audaces y que no terminan bien lo que conciben, robustos como Caravaggio o Tintoretto. Demasiado claros en la intención y vibrantes en su excesiva capacidad, reciben sobrenombres como “el furioso, el terrible, el violento…”

Después, contra el hiperrealismo desbocado, está la figura idealista en el Greco que a tantos tanto molesta. La distorsión de las formas, el uso de borrones, la lucha permanente por impresionar. La gama de ocres, grises y violeta del atardecer de campo castellano en páramo de caza de galgos.

La dupla antagónica Góngora-Quevedo está servida con el punto medio de Velázquez, que introdujo en su pintura la jarcha y la cantiga, la temática popular, la última victoria al borde del abismo en Breda, la corte y sus meninas y bufones en imagen alegórica del hundimiento de España.

O mejor dicho, del hundimiento de Castilla y León, de los que las Américas son. Sonsonete que utilizaba la aristocracia de ese reino que, después de parcelar Andalucía y Canarias para mejor cobrar la PAC aún en nuestros días, utilizaron a sus segundones y bastardos no herederos para desangrar de población su reino, confederado con la Corona Aragonesa. Donde el golpe que se dio desde el Escorial y Aranjuez, sobre todo en la muy próspera Valencia, fue el de la expulsión de casi una mitad de su población morisca. Se dice que la cuestión no la arregló ni el Conde Duque de Olivares al que, al menos, todos los historiadores le conceden que tuvo ganas.

Así que hoy tenemos para matizar lo expuesto, sin capacidad de laminarlo, un Estado de las Autonomías. En el cual hay presidentes como Lambán, aún con su enfermedad anunciada, que lideran un gobierno en Aragón fuertemente técnico y toma decisiones de política de estado aragonesa con influencia estatal que le aproximan en su edad provecta (y le sucede lo mismo a Aliaga) a la síntesis de la pintura que representa Rafael. A un clasicismo temperado en toma de medidas del que será difícil prever qué suceda. Porque después de Rafael vino el diluvio de sus pésimos imitadores.

Pero si Aragón está así, modo clasicismo, ¿dónde está o qué es Cataluña? Remontémonos a que el país más próspero en la Baja Edad Media, con instituciones e impuestos propios dentro de la Corona de Aragón, perdió en el Compromiso de Caspe cuando nos trastamarizamos. Origen de la futura unión con la Castilla mesetaria que entonces miraba como aliado al reino de Inglaterra, matrimonio entre primos y derrota que encerraba una cuestión de fondo: la crisis económica de la España mediterránea por los estragos de la peste que se cebaba en las comarcas más pobladas y la pujanza de las ciudades estado italianas.

Recordemos que la Corona de Aragón tuvo dos papas en el anterior y en ese siglo: el de Luna y el de Borja o Borgia de Gandía, que pasa por italiano cuando era técnicamente aragonés. Es curioso que el centralismo rara vez se refiera a ellos como papas españoles, a diferencia de a los emperadores de la Bética, excelentes gestores y con inolvidable swing: Adriano, Trajano y Marco Aurelio.

A Fernando de Antequera y Aragón de poco le sirvió centralizar, coadyuvar en la creación de universidades como la de Zaragoza, alentar el humanismo salmantino, rodearse junto a su mujer de las mejores cabezas, judías incluidas, de ambos reinos. La historia de España les debe una contextualización mejor a Cisneros y a Torquemada de la que se ha manejado tras la Transición (omisiones centralistas para lo que conviene).

El espíritu de meseta pastoral y austero que representa la Mesta no casaba bien con el temperamento del monarca aragonés, muerta Isabel, que tuvo que retornar a su reino original triunfando en España como reino las tesis de expansión y conquista, hidalguía aparte, y de utilización de la concepción de cruzada y colonización.

Más que el carácter mercantil, de negociación fenicia y logro de acuerdos, de letra de cambio y lonja contra simple feria ganadera, propios de la costa levantina mediterránea. Siendo la ciudad de Zaragoza un entorno donde ambas posiciones conviven pero no fluctúan, con mayor peso de población que repugna a las burguesías de la costa de ese mar en que hasta los peces llevaban la cuatribarrada… Ese que se conquista el mes de julio de un año normal…

Seguimos en lo mismo, seguimos en una derecha liberal excepto cuando es intervencionista dentro y fuera de Madrid, que cuando quiere parecer prudente y moderada tiene que mirar hacia Galicia como semillero de líderes. La continuidad Fraga-Rajoy-Feijoo como laminadora de tantos furiosos de su bandera esteparia triunfante.

Tipología de candidato que, sistemáticamente elegidos o captados por el PP para encabezar listas de elecciones catalanas, al formar parte de la burguesía o baja nobleza barcelonesa proveniente de la Bolsa o el movimiento no son ni de trazo suficientemente fuertes ni tampoco idealistas pasables pero con capacidad de negociación, como fue Goya. Resultado: Vox en Cataluña representa mejor a esas gotas de 10% de partidarios de los Trastámara que quedan, vástagos en bastantes casos de la administración centralizada franquista que persiguió lengua y cultura. Muchos en cualquier partido ven en la política la capacidad de recuperar capacidad… económica…

Luego está la ruptura que ya viene del siglo XV de la burguesía mercantil y naviera de Barcelona con la Corona de Aragón, con la que pactaron anteriormente la implantación de bases y asimilación de territorios en el Mediterráneo, y por supuesto con la que le sucedió Trastámara-Habsburgo, generadora de instituciones como los virreinatos, los corregidores de ciudades o la propia extensión de la Inquisición, viejo reino de Aragón incluido. Lo que atestigua la cárcel de la calle Predicadores de Zaragoza.

Llevamos desde las germanías, pasando por la abolición de fueros de la Guerra de Sucesión, siguiendo por el carlismo hasta Acción Catalana, Companys y el tres per cent es esta cuestión.

Sabemos que la Constitución española, lo sabían hasta los propios padres que la redactaron, fue votada por españoles adiestrados y adoctrinados por … prácticamente por unanimidad. Casi a continuación se firmó un Concordato con la Santa Sede que aún hoy tiene un reflejo más importante en la enseñanza, educación y, sobre todo, acción geriátrica (es decir, en la vida cotidiana de cada español jurídicamente hablando) que los principios sin chicha del Estado Social de Derecho.

Qué opción transversal representan Lambán e Illa, incluso Puig con Compromís, o la presidenta Francina Armengol en esta opereta, tan medieval como la historia de “Los Amantes”, cuando soportan que se diga que del problema catalán, mallorquín o las concertinas de Ceuta tienen derecho a opinar todos los españoles.

No se ve clara, parece que jueguen más la partida por el FC Barcelona la cantera de Koeman, el Grupo Planeta, Caixabank, Mediaset o La Trinca; equilibrados por el FC Villarreal de Mercadona y Porcelanosa desde el regne Valencia; con toques de Imaginarium pugnado por su Caladero, de segunda división, mudéjar que nadie se cree pero aeropuertos de Champions aragoneses… Y rescates necesarios para los Marsans, los Melià y los zapateros de Inca en la Ciudad del Tenis “Rafa Nadal” por parte de esas Deutche valencianas Illes Balears.

La importancia de la comunidad sefardí mallorquina en la historia de España por la vía del banquero de Franco, Joan March; la saga de los Maura, finos, atractivos y distinguidos; y demás familias chuetas investigadas por Hitler no vamos a descubrirla, señor Matutes.

Pues nada, con estos elementos en juego, otra vez empate técnico y partidarios de la solución jurídica contra el secesionismo, a cargo de juzgados de extremadura de película de Cormac McCarthy; contra los predicadores de la solución política y arbitral, de la letra de cambio y de la devolución de soberanía.

Nadie dice que a este laberinto no se llegaría con un Estado español –y monarquía española- mejor gestionado y más representativa por afección y logros. No sería de extrañar que, con una campaña indiscutible a su favor, Felipe VI convertido en su alias Felipe de Grecia y Borbón arrasara en unas elecciones presidenciales sin que le vote ni Dios al suroeste de Pontevedra (pero allí y en Palma empalmada, sí).

Veríamos si doña Leticia de Marivent y Bellver tiene alma o no de aquella exhibicionista cantante de rasgos delicados que le sacaba un palmo a Sarkozy Bonaparte… Cómo se llamaba, la que cantaba susurrando como Bárbara Rey…

Oh la la, la République…

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