A mi madre le ha recetado su médico de cabecera ansiolíticos, sin embargo nos ha dicho en casa que no piensa tomar nada porque los fármacos no son buenos para su salud.  

Recetar ansiolíticos para tratar la ansiedad es una prescripción muy frecuente, y no sólo en los servicios de Atención Primaria, sino también por parte de los propios especialistas. Los fármacos tratan, alivian, relajan, ofrecen descanso y, aunque todo ello sea bueno y necesario, hay que tener en cuenta que no solucionan el problema de raíz, a no ser que estemos ante una enfermedad de origen endógeno.

Aprovechando que tu madre no quiere medicarse, podéis plantearle acudir a un profesional de la salud mental, con el fin de evaluar su caso más detenidamente y que pueda orientarle en el tipo de tratamiento más convincente para ella. Los ansiolíticos son imprescindibles en muchos casos, pero también es cierto que lo aconsejable es que sea durante un tiempo determinado, evitando así caer en una espiral medicalizadora. Los efectos secundarios son muchas veces más perjudiciales que la propia sintomatología.

Los ansiolíticos no logran desaparecer el motivo o problema que causa la ansiedad. Lo que sí consiguen es reducir y contener el malestar emocional para facilitar la efectividad de la psicoterapia y del enfoque multidisciplinar.

Mi consejo: la intervención psicológica es, muchas veces, más necesaria y eficaz que el tratamiento farmacológico, por lo que vuestro caso merece la pena valorarlo.

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