El yacimiento arqueológico de Els Trocs, declarado Bien de Interés Cultural

Hallazgos Els Trocs

El Consejo de Gobierno del Ejecutivo aragonés ha declarado esta mañana Bien de Interés Cultural, en la categoría de conjunto de interés cultural, zona arqueológica, el yacimiento denominado la cueva de El Trocs, situado en el municipio de Bisaurri (Huesca), por sus valores culturales, arqueológicos e históricos.

En el caso de la zona arqueológica del yacimiento de la cueva de Els Trocs se ha establecido un entorno de protección con el objeto de impedir que posibles afecciones futuras puedan alterar la integridad de la cueva estableciendo un polígono cinco vértices localizados a más de 100 metros de la entrada de la cueva.

En este yacimiento, los resultados obtenidos en las siete campañas de excavación realizadas hasta el momento han documentado una secuencia de ocupación que abarca entre finales del VI milenio y finales del IV milenio a. C. e inicios del III milenio a. C., con una extraordinaria riqueza de su cultura material y su fauna, junto a una secuencia completa de dataciones radiocarbónicas y analíticas detalladas (fauna, vegetación, polen, fitolitos, sedimentología, o antropología y ADN, etc.).

Els Trocs, la cueva con hábitat neolítico situada más al norte de Aragón, ha permitido documentar una secuencia de ocupación que abarca entre finales del sexto milenio y finales del cuarto milenio a. C., y que manifiesta una extraordinaria riqueza tanto de cultura material como de fauna, junto a una secuencia completa de dataciones radiocarbónicas y analíticas detalladas relativas a fauna, vegetación, polen, fitolitos, sedimentología, antropología y ADN.

Los abundantes estudios que se han llevado a cabo han permitido documentar un periodo que suscita un vivo debate científico a nivel internacional, y es el del trascendental paso de las sociedades cazadoras-recolectoras a las productoras, en este caso a la temprana práctica de la ganadería.

En el caso de Els Trocs, se ha podido analizar la transición del mesolítico al neolítico en el valle del Ebro y la posterior expansión o colonización durante el Neolítico antiguo de sus afluentes, tanto hacia el sur como hacia el norte, destacando la temprana colonización del Alto Pirineo, y el establecimiento, desde fecha tan temprana, de rutas trashumantes.

Los últimos hallazgos realizados en el yacimiento demuestran que hace siete mil años, nuestros remotos antepasados neolíticos ya sustentaban una economía ganadera basada en la gestión de los rebaños combinando los pastos en las tierras bajas durante el invierno para pasar a las tierras altas pirenaicas durante el verano. Es la evidencia más temprana de este proceso en la Península Ibérica.

Enclave neolítico de gran potencia arqueológica

Durante unas prospecciones que se estaban llevando a cabo en la zona alta de la Ribargoza, en 2009, un arqueólogo aragonés localizó el yacimiento que pronto se valoró como muy importante por el Servicio de Prevención e Investigación del Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón. Conscientes desde el primer momento de su importancia, reconocieron un enclave neolítico completamente intacto y con un gran potencial arqueológico.

Fue ese mismo año cuando tuvo lugar la primera campaña de excavación en la zona codirigida por José Ignacio Royo, arqueólogo del servicio de Prevención e Investigación del Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, y Manuel Rojo, catedrático de Prehistoria de la Universidad de Valladolid. A partir de ese momento, las campañas se sucedieron de manera ininterrumpida hasta el año 2016 y volvieron a retomarse entre 2018 y 2019, dándose por concluidas de momento, al haberse excavado aproximadamente el 50% del yacimiento, el cual ha quedado perfectamente protegido y conservado para posibles estudios futuros.

Los trabajos de excavación y análisis realizados a lo largo de todo este tiempo han contado con financiación del Gobierno de Aragón, con una suma que ronda los 60.000 euros. También ha colaborado en el sostenimiento de los trabajos el Estado (a través de los proyectos “Los caminos del Neolítico” y “Los caminos del Neolítico, II”), así como diferentes proyectos europeos liderados por científicos de varias universidades (nacionales y extranjeras). Por otra parte, centros de investigación del CSIC, CITA e INIA han aportado también sus científicos y conocimientos para el análisis de los restos encontrados en el yacimiento de Els Trocs.

Destacados hallazgos

Durante las sucesivas campañas de excavación se han documentado una superposición de hogares y de suelos de habitación neolíticos, en donde se ha descubierto gran cantidad de material óseo correspondiente a fauna, la fauna que consumían, así como muchos fragmentos de cerámica y punzones y otros instrumentos óseos. Todo ello indica que la cueva fue habitada durante bastante tiempo y los primeros análisis indican que podría tratarse de un momento en torno a finales del VI milenio a. C., es decir, en una fase de neolítico antiguo.

También han aparecido restos humanos correspondientes a varios individuos que evidencian que fue asesinado violentamente un amplio grupo de personas, con ensañamiento incluso después de producirse la muerte (5.300 a. c.).

El interés de esta estratigrafía reside en el hecho de encontrarse intacta y el que haya una secuencia de ocupación con suelos de habitación también intactos, cosa que hasta el momento no se había detectado en ningún yacimiento aragonés. Además, la aparición de material muy antiguo puede hacer entrar de lleno en el debate que hay actualmente sobre el inicio de la neolitización y los procesos por los que esta neolitización entró en la Península Ibérica y en concreto en Aragón.

Por otra parte, la colección de Fauna y microfauna recuperada en las excavaciones, va a permitir desarrollar estudios genéticos, tanto de la cabaña ovicaprina, como de otras especies, especialmente los uros, en colaboración con especialistas australianos.

Trascendencia de los hallazgos

El resultado de los estudios que se han llevado a cabo en el yacimiento ha tenido una amplia trascendencia en revistas de reconocido prestigio científico como el Journal of Archaeological Science, Nature, o Quaternary International; y en congresos de ámbito autonómico y estatal.

Los trabajos de investigación realizados han sido posibles gracias a la aportación de especialistas de distintos ámbitos, entre los que cabe citar a los codirectores de la excavación, José Ignacio Royo y Manuel Rojo, pero también a Leonor Peña (CSIC, coordinadora de los estudios paleoambientales), Kurtz Alt (Universidad de Mainz, estudios de Paleoantropología y ADN), Marta Moreno (CSIC, estudio de la fauna), Rafael Garrido Pena (Universidad Complutense de Madrid, documentación y estratigrafía), junto a Cristina Tejedor e Iñigo García (Estratigrafía, materiales y documentación), o Héctor Arcusa (Fotogrametría digital, cerámicas e infraestructuras) y otros muchos científicos de diversas áreas de conocimiento relacionadas con el estudio de la estratigrafía, industria lítica, paleofauna, cerámica, traceología, etc.

El yacimiento se halla protegido físicamente desde 2010, cuando la DGA se hizo cargo del cerramiento y protección de la cueva que lo alberga.

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