Zaragoza vive una Cincomarzada sin aglomeraciones ni grandes festejos

La imagen en el parque del Tío Jorge era de absoluta normalidad

Hace ahora un año, la Cincomarzada concentraba a centenares de personas en las calles y parques de Zaragoza. Grupos de gente se daban cita para disfrutar de este día festivo entre música, calderetas, vino y reivindicaciones vecinales. Poco o nada hacía sospechar el confinamiento y el estado de alarma que vendrían pocos días después, a causa de un coronavirus que ha dibujado un cinco de marzo con una imagen radicalmente opuesta a lo que suele ser habitual.

El parque del Tío Jorge, uno de los centros neurálgicos de los tradicionales festejos, amanecía este viernes como cualquier otro día del año: prácticamente vacío, con gente paseando, haciendo deporte o jugando con sus hijos. Una imagen que, según reconocían la mayoría de zaragozanos que allí se encontraban, “da mucha pena” pero es lo que hay que hacer para evitar los contagios de coronavirus que pudieran producirse en estas aglomeraciones.

“Vivo aquí al lado y otros años sí que solemos bajar, pero este año me parece muy bien que se haya suspendido”, explicaba una vecina de la zona, mientras otra recalcaba que “es lo que toca este año”, deseando que al siguiente se pueda recuperar la festividad tal y como la conocemos tradicionalmente. “Habrá tiempo y esperemos que para 2022 la cosa esté un poco o bastante mejor”, valoraba esperanzada.

Tomar el vermú o un café con familiares o amigos se ha convertido hoy en una de las actividades más habituales. A ello iban también algunos vecinos, que atravesaban el parque para callejear un poco por el centro y tomar algo. “Como cualquier otro día”, explicaba uno de ellos, poniendo uno de los resúmenes posibles a lo que ha sido esta jornada. Un día diferente, como lo es casi todo desde hace un año.

Sin embargo, también hay quien ha aprovechado este puente festivo para marcharse de Zaragoza, bien para hacer alguna excursión o para pasar estos tres días fuera de casa. Eso sí, sin poder salir de la provincia de Zaragoza, que se encuentra cerrada perimetralmente. Otros, a pesar de tener su pueblo o segunda residencia dentro de la provincia, han desistido de ir y se han quedado en la ciudad. “Llevo 19 meses sin salir de Zaragoza y la verdad es que ya cansa un poco”, lamentaba una transeúnte, aunque reconocía que este año lo más sensato era aparcar la fiesta para otro año.

Amplio dispositivo policial 

Para controlar que la jornada transcurra sin incidencias, la Policía Local ha desplegado un importante dispositivo por toda la ciudad. En el parque del Tío Jorge, era frecuente ver alguno de los dos o tres vehículos policiales patrullando el parque, mientras que dos agentes a caballo completaban el dispositivo de vigilancia para certificar que no quedaba ningún espacio por supervisar.

En los días previos a la festividad, las administraciones competentes habían hecho diversos llamamientos al comportamiento cívico de los ciudadanos, con el objetivo de controlar las agrupaciones de gente y los riesgos desmedidos ahora que la situación epidémica de Zaragoza parece mejorar. Unas advertencias que, a juzgar por la imagen que presentaba el parque, han dado sus frutos.

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