Carlos Naya: “No puedo evitar tener un sentimiento de deuda con las cosas bonitas que me están pasando”

El compositor pone música al momento tan especial del final de la película. Foto: Indiana Caudillo

El compositor Carlos Naya (Zaragoza, 1979) pone música al momento tan especial del final de la película de “Las niñas”. Un final que no se entiende sin Lunas de Papel, la canción por la que opta al premio Goya de mejor canción original. La composición, mágica y personal, relata un paisaje idílico de fuertes contrastes en el que la naturaleza monta un escenario que acompaña a Celia, la protagonista, en ese paso tan importante de su vida.

Pregunta.-¿Cómo surge la participación en “Las niñas”?
Respuesta.-Surge de una amistad que me une con la directora, Pilar Palomero. Una amistad que continúa desde que somos adolescentes, ambos también nos hemos dedicado a lo audiovisual. Además, en nuestro grupo de amigos tenemos como costumbre el intercambio de experiencias de nuestros proyectos. En un momento dado, Pilar escuchó una canción mía y se le ocurrió que hiciera una pieza para este momento de la película.

P.-¿Cómo nace la canción Lunas de Papel?
R.-Pilar me orientó de cómo la quería; me dio libertad, pero me marcó unas pautas. No quería que fuera religiosa y buscaba que fuese con un toque de música de campamentos de guitarra. Algo sencillo que acompañase a los elementos de la imagen de piano y coro en un colegio.

P.-¿Y la inspiración?
R.-La inspiración de la canción fue algo muy intuitivo. Intenté crear un contexto musical que acompañara al momento de las imágenes, una forma de completar el arco del personaje. Me valí de elementos que pudieran ir en consonancia con la película en ese paso a la adolescencia. Elementos del paraíso de la infancia que se mezclan con las responsabilidades propias de la adultez. La película juega con esos constantes, niñez y adolescencia, fragilidad y empoderamiento. No intenté que se entendiera la canción como conceptual, sino como una forma de crear un paisaje emocional que acompaña al personaje.

La composición de Naya es mágica y personal, y relata un paisaje idílico de fuertes contrastes. Foto: Indiana Caudillo

P.-¿Cómo se enteró de su nominación?
R.-Estaba dando clase concentrado en mi labor y de repente empezó a vibrar el móvil y dije: “Aquí ha pasado algo”. En una pausa, un alumno que estaba conectado a redes me dijo: ¡Carlos que estás nominado! Fue una muestra de cariño muy bonita por parte de los alumnos.

P.-¿Cómo se encuentra ahora con la nominación?
R.-Al principio se desata una vorágine mediática que agobia a alguien como yo, no acostumbrado a estos diretes. Te agobias y te comparas con Rozalén o Alejandro Sanz, también nominados. También fue un momento de sobrexposición, pero he intentado vivirla con gratitud, siendo consciente de que es un episodio muy hermoso que no se repetirá nunca. Gratitud también hacia Pilar, a quien he visto crecer como cineasta, como una persona tenaz y talentosa. No puedo evitar tener un sentimiento de deuda con las cosas bonitas que me están pasando.

P.-Estará nervioso por la gala, ¿dónde la verá?
R.-En Barcelona, junto a Pilar y más gente del equipo. La productora ha organizado un encuentro en un hotel con todas las medidas anticovid para poder juntarnos unos pocos en un ambiente de celebración. Sobre los nervios, no me suelo poner nervioso hasta que no tengo las cosas enfrente.

Naya cuenta que la directora del filme le pidió algo sencillo que acompañase a los elementos de la imagen de piano y coro en un colegio.
Foto: Indiana Caudillo

P.– ¡Qué mala suerte que no sea presencial…!
R.-Si pudiera elegir molaría que fuera presencial. Pero no puedes decir que tienes mala suerte viviendo lo que estoy viviendo.

P.-Después de esto, ¿qué proyectos tiene en mente?
R.-Quiero materializar en lo musical muchas ideas. No he podido dar el espacio y el tiempo que me hubiera gustado quiero crear materializar muchas ideas en la cabeza con músicos que conozco de hace muchos años. También estoy terminando un documental con mi hermano Ignacio Naya sobre la figura de José María Javierre, un ciclista de origen jacetano que emigró a Francia y que fue el primer español en hacer el tour. Javierre pasó desapercibido en España por varias cosas que se contarán en el documental y aprovechar así para hablar de ello y del ciclismo de aquella época. Una aventura épica del ciclismo que llevaban a cabo aventureros locos que cruzaban puertos de montaña con bicicletas. Un punto romántico y novelesco.

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