La víctima del pene amputado de avenida Goya cambia de parecer y asume que se lo hizo él

El acusado, Aaron B. ha declarado que él no fue quien amputó el miembro a su compañero de piso

Estupor en la sala al asumir la víctima de la amputación de pene en marzo de 2019 que había sido él y no su compañero de piso quien se lo había cercenado. La víctima había declarado ante el Juzgado en varias ocasiones que había sido su compañero de piso quién se lo había cortado por 200 euros.

El compañero de piso, Aaron B. se enfrenta a cuatro años de prisión como único acusado por haber cortado el pene a A.C.S., de nacionalidad inglesa, por 200 euros. Un dinero que, según la Fiscalía, crecería hasta los 2.500 euros al ser grabado en directo en Internet. El acusado ha afirmado que A.C.S. “deseaba cortarse el pene” y que lo manifestaba en muchas ocasiones.

Aaron ha vuelto a recalcar que él no cortó el pene a su compañero, sino que fue él mismo. Ha declarado que estaban en el salón bebiendo y consumiendo droga y que, en un momento determinado, A.C.S., de nacionalidad inglesa, se levantó, fue a su habitación y después de un rato, “picó a su puerta, con el pene en la mano y se lo tiró dentro”. Tras ello, salió de la vivienda ensangrentado en la calle Calatayud hacia avenida Goya y allí fue socorrido por varios policías locales que estaban dirigiendo el tráfico.

A.C.S., declarando por videoconferencia, ha sorprendido a toda la sala al afirmar que sí que fue él quien se seccionó el pene y no su compañero, contradiciendo todo lo que había declarado en lo que se culpaba a Aaron. Un acto que ha obligado al juez ha recordarle que tenía que decir la verdad y que sino incurriría en un crimen. A.C.S. ha alegado que sufría “un ataque psicótico” en la tarde cuando se produjo el corte y que no recordaba lo declarado durante la investigación. El inglés ha afirmado que “tenía miedo” y que pensaba que su acto podría incurrir en algún delito.

El acusado ha relatado que al ver a su compañero trató de taponarle la herida con una toalla y que este último salió a la calle. Aaron bajó con él, pero enseguida se subió a casa a limpiar la gran cantidad de sangre porque “vivían con una niña pequeña”. Una vez auxiliado en la calle, un policía local, siguiendo el reguero de sangre, dio con el piso y el acusado metió el pene en una bolsa de basura y se la entregó. En el hospital Miguel Servet, gracias a la rápida intervención, se le consiguió reimplantar.

Los agentes municipales que le atendieron en la calle han testificado que A.C.S. “estaba sonriendo, feliz e ido” y que no paraba de repetir “lo he hecho”. Los policías también comprobaron como Aaron, “bajó, le dio una toalla, un beso y se fue”. Ante la extrañeza de la situación, uno de los agentes subió al piso siguiendo la sangre y recogió entonces el pene.

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