La atención médica al teléfono, una opción para quedarse que no gusta a todos

Los centros de salud se encuentran saturados desde que acabó el estado de alarma en junio de 2020

El Justicia de Aragón presentó el pasado lunes en las Cortes de Aragón su informe anual de las quejas recibidas en la Institución sobre el año 2020. El Justicia, Ángel Dolado, hizo mención en un apartado a las quejas referidas a la atención que se estaba realizando en los centros de salud de Atención Primaria en Aragón en la que, desde que acabó el estado de alarma en junio del 2020, no han parado de crecer. La denominada atención telefónica ha creado verdaderos quebraderos de cabeza a los usuarios que lamentan que “no se está garantizando el derecho a la accesibilidad al sistema sanitario”. Desde Sanidad del Gobierno de Aragón plantean que esta situación anómala en el servicio público responde a las circunstancias pandémicas pero que el sistema telefónico ha venido para quedarse, aunque no en su totalidad.

El informe anual expuso una primera visión de las desigualdades surgidas en la pandemia en el pasado año. Una desigualdad que también se deja ver en la disposición a recibir atención médica. Entre las quejas más recibidas por la Institución están el que no se responda a las llamadas de los usuarios, que las consultas no sean presenciales y que su dolencia no sea vista. También que las llamadas no sean exactas a la hora que se indica en la cita y las dificultades de los mayores de 75 para recibir atención a domicilio, lo que ha obligado a muchos directamente llamar al 061 o a acudir a urgencias de los hospitales.

Mientras el Justicia elevaba su informe en las Cortes, el mismo día en la plaza del Pilar, los pensionistas se manifestaban, como cada lunes, en contra de las dificultades electrónicas que estaban viviendo para recibir atención presencial en sus expedientes. Una obligación digital que excluye a gran parte de los usuarios jubilados al “no estar conectados”. Su portavoz, Miguel Chihuelo, considera que esta tecnología excluyente “les viene un poco grande”.

Desde Sanidad plantean que esta situación anómala en el servicio público responde a las circunstancias pandémicas

Una médica de Atención Primaria del centro de salud de Utebo y secretaria del Colegio de Médicos de Zaragoza (COMZ), Belén Lomba, achaca a las consultas “saturadas y precarias” no poder ofrecer una consulta adecuada a sus pacientes.

Lomba considera que le atención telefónica podría usarse para dar alguna indicación, como comunicar los resultados no graves de una analítica o recetas. Actualmente, según la patología, el médico de cabecera indica si se debe acudir al centro de salud o no, algo que se suma ahora mismo el rastreo que suman los pacientes Covid. En un día, Lomba afirma que atiende una media de 30 a 40 pacientes, entre teléfono y presencial.

Estas jornadas “más intensas” podrían ser resueltas con un refuerzo importante de personal y un reparto más equitativo entre las áreas de salud. Por ejemplo, esta médico, junto a otros compañeros, atienden a un rango de casi 20.000 personas residentes en Utebo. Los médicos comprenden “el malestar” de la población por este cambio en la asistencia médica.

Otro médico del centro de salud de Parque Roma y miembro del Sindicato de Médicos de Atención Primaria (Fasamet), Leandro Catalán, afirma que la atención telefónica “no es el procedimiento que les apetece hacer” y que este método “les cayó de una forma brusca”.

Actualmente, según la patología, el médico de cabecera indica si se debe acudir al centro de salud o no

Catalán considera que una ampliación de los servicios de admisión podría relajar la saturada atención. Pero apunta a que existe un problema mayor, la falta de personal sanitario. Un problema que se lleva arrastrando durante muchos años y que no permite cubrir todas las vacantes. El doctor cree que esta falta de personal es “un problema desde el inicio” y que empieza en las facultades de medicina españolas, en las que existen muy pocas plazas y con muchas dificultades para entrar. También considera que “si existen ofertas y contratos más atractivos”, los profesionales decidan trasladarse. Además, ha recordado que Aragón es la Comunidad Autónoma que menos paga la hora extra de toda España.

“Si quieres algo ve al Clínico”

Una paciente con Covid se exasperó a llamar a su centro de salud el pasado mes de enero en Alagón (Zaragoza). Tras llevar diez días con una dolencia progresiva y tratando de consultar con su médico de cabecera una solución solo recibió la contestación de que “ya estaba diagnosticada y que si quería algo más debía ir al Clínico”.

Otro usuario en un centro de salud de Zaragoza capital asegura que tras multitud de llamadas y ninguna respuesta de su médico, recibió una sorpresa a final de mes en la factura de su teléfono. Nada más y nada menos que 20 euros por una llamada que, finalmente, no obtuvo respuesta.

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