Los funcionarios de prisiones denuncian una nueva agresión en Zuera y piden usar pistolas táser

Por su parte, Carme Forcadell y Dolors Bassa, que viajaban en furgoneta, han sido directamente trasladadas al centro de Brians en Barcelona
Centro Penitenciario de Zuera

La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) ha denunciado que el pasado 24 de febrero un preso de la cárcel de Zuera agredió a varios funcionarios y a un jefe de servicios. Los funcionarios apuestan por un incremento de personal y que dispongan de pistolas táser.

El incidente se produjo en torno a las 18.15 horas, momento en el que un interno clasificado en primer grado reclamó la presencia en su celda de los funcionarios para esclarecer algunas cuestiones regimentales relativas a sanciones disciplinarias que en ese momento le atañían. Al acudir los funcionarios de servicios en la celda del interno para solucionar sus dudas, este comenzó de forma repentina e inesperada a propinar fuertes puñetazos y patadas alcanzando a todos los que allí estaban. Con dificultad se consiguió reducir al interno con el fin de que depusiera su actitud, procediendo al aislamiento del mismo para evitar más daños y lesiones tanto a los funcionarios como a él mismo.

El interno había progresado recientemente a la modalidad de vida que se establece en el artículo 91.2 del Reglamento Penitenciario que ordena la clasificación en primer grado de internos que manifiestan inadaptación a los regímenes comunes y que por ello son destinados a Centros o módulos de Régimen Cerrado.

Días antes del incidente la clasificación del interno atendía a la modalidad de vida establecida en el artículo 91.3 del Reglamento Penitenciario que establece que serán destinados a departamentos especiales aquellos penados clasificados en primer grado que hayan sido protagonistas o inductores de alteraciones regimentales muy graves, que hayan puesto en peligro la vida o integridad de los funcionarios, Autoridades, otros internos o personas ajenas a la Institución, tanto dentro como fuera de los Establecimientos y en las que se evidencie una peligrosidad extrema.

Desde APFP lamentan que “aún no se había repuesto del anterior incidente grave acaecido el día 3 de este mismo mes en el mismo departamento, en el que también resultaron heridos varios trabajadores penitenciarios, tiene que volver a lamentar otro grave altercado con graves resultados”.

La situación que se está viviendo en las cárceles del país, “agravada además por la excepcional situación de pandemia y que pone en duda la eficacia del sistema penitenciario y la política penitenciaria actual que se está llevando a cabo, así como la adecuación de los recursos de los que se disponen en los Centros para afrontar tan graves situaciones”.

“Estas agresiones se podrían minorar con la reposición de personal a través de una oferta de empleo público suficiente. En el Centro Penitenciario de Zuera existe una falta de personal cifrada en 75 trabajadores a fecha de 1 de diciembre de 2020 y de 3.434 en el conjunto de los centros dependientes de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias”, han continuado.

Además, han reivindicado el reconocimiento de Agente de la Autoridad a los trabajadores penitenciarios, para que las agresiones no se queden en una simple multa. También han reclamado la necesidad de disponer de medios materiales del siglo XXI como la pistola táser.

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Por su parte, Carme Forcadell y Dolors Bassa, que viajaban en furgoneta, han sido directamente trasladadas al centro de Brians en Barcelona

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