La alimentación, motor para la mejora de la salud ciudadana y la mitigación del cambio climático

Esta iniciativa se realiza a través del proyecto “De la teoría a la acción: primeros pasos para el desarrollo de la EASS”, escogido por la Fundación Daniel y Nina Carasso en su convocatoria de subvenciones de 2020

Ayudar a suavizar el cambio climático y mejorar la salud de la ciudadanía a través de la alimentación es uno de los grandes objetivos que se marca el Ayuntamiento de Zaragoza para los próximos diez años. En este contexto, la consejera de Medio Ambiente, Patricia Cavero, ha presentado este lunes los pasos que está dando el Consistorio para la puesta en marcha de la Estrategia de Alimentación Sostenible y Saludable (EASS), aprobada en 2019, y con un presupuesto inicial de 140.000 euros. En la rueda de prensa han intervenido también el técnico del Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional (Cerai), Juan Laborda, y una de las integrantes de Mensa Cívica, Blanca Aguilar.

Esta estrategia se mueve en seis líneas diferentes que incluyen 17 medidas y hasta 99 propuestas de acciones, que serán estudiadas exhaustivamente por el Consejo Alimentario y la comisión interdepartamental municipal, órganos que se crearán para definir acciones concretas de forma participada. Dichas líneas pretenden cubrir ámbitos como la gobernanza, la nutrición y dietas sostenibles, la equidad social y económica, la producción agroalimentaria, la provisión y distribución y el desperdicio alimentario. “Queremos poner en marcha, entre otras cosas, campañas de alimentación sostenible, comedores escolares y albergues o mercados agroecológicos para evitar el desperdicio de alimentos”, ha enumerado Cavero.

Entre los objetivos planteados, destacan la necesidad de avanzar hacia un sistema alimentario más sostenible, la recuperación de la capacidad productiva de la huerta zaragozana, la mejora de la salud, el favorecimiento del comercio minorista de proximidad de alimentos saludables y el reparto equilibrado de valor en la cadena alimentaria y el empleo local de calidad. Esta iniciativa se realiza a través del proyecto “De la teoría a la acción: primeros pasos para el desarrollo de la EASS”, escogido por la Fundación Daniel y Nina Carasso en su convocatoria de subvenciones de 2020.

La consejera de Medio Ambiente ha querido recordar que la ciudad de Zaragoza es una de las “firmantes del Pacto de Milán, el pacto de política alimentaria urbana”, por el que la capital aragonesa se comprometió en 2015 a promover el desarrollo de sistemas alimentarios sostenibles. “Con el propósito de convertir Europa en un continente climáticamente neutro, la alimentación juega un papel clave. La forma en que producimos y conseguimos los alimentos tiene un impacto medioambiental inmediato”, ha subrayado. Cavero ha remarcado además que el Ayuntamiento ha impulsado la campaña de sensibilización #AlimentaciónEsSalud -una idea en la que participan alrededor de 20 municipios españoles- para explicar cómo afecta la alimentación a la salud, ofreciendo información sobre dietas adecuadas, e incidiendo en la relación existente entre protección de la naturaleza, alimentación y cambio climático.

CREACIÓN DE ESTRUCTURAS DE GOBERNANZA

Por su parte, el representante de Cerai, Juan Laborda, ha precisado que “se debe pasar del estatismo del propio documento físico a la dinamización de acciones más concretas llevadas a la práctica”. Para ello, la construcción tanto de la comisión interdepartamental municipal como del Consejo Alimentario resulta fundamental de cara a priorizar medidas que permitan a Zaragoza “avanzar como ciudad hacia un sistema alimentario más saludable y que suponga un plus para impulsar la actividad económica”.

En este sentido, la integrante de Mensa Cívica, Blanca Aguilar, ha resaltado la importancia de crear ambas estructuras de gobernanza para “definir planes y políticas agroalimentarias que reactiven la economía y beneficien el consumo local”. Estas estructuras irán encaminadas a “poner en marcha la marca huerta de Zaragoza, instaurar una alimentación sostenible y saludable en los comedores públicos, reducir el desperdicio alimentario y poder abastecer a nuestra ciudad con productos locales y de su entorno”, ha apuntado Aguilar.

Patricia Cavero ha pedido el “esfuerzo común de todos” para sensibilizar a la población, así como la “colaboración con distintas entidades sociales” para avanzar en la implantación de criterios de alimentación saludable y sostenible en los servicios prestados a los colectivos más vulnerables. “Trabajaremos también en un programa piloto de inserción sociolaboral de personas en riesgos de exclusión social. Esta iniciativa, prevista para 2022, permitirá generar empleo a partir de la recuperación de alimentos, su transformación y posterior uso”, ha concluido la consejera.

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