Juan Ángel Mairal / Experto en Logística y Transporte

Las necesarias reformas estructurales de los Estados y los fondos Next Generation de la UE, a propósito de la actuación de algunos gobiernos

Juan Ángel Mairal

Los fondos “Next Generation” constituyen un paso adelante muy importante en el proceso de integración europea y son una gran oportunidad para la transformación de nuestra economía. Con el volumen ingente de recursos que suponen, constituyen un impulso notable para la transición hacia una economía descarbonizada y digitalizada, que puede suponer una cuarta revolución industrial.

Pero también debe suponer un avance para la necesaria puesta en marcha de las reformas estructurales pendientes que necesita nuestra administración y nuestra economía. El avance en estas reformas está garantizado, dada la condicionalidad de estos fondos, y la financiación necesaria para la puesta en marcha de algunas de estas reformas y que, además, deben transmitir confianza en el futuro y en la capacidad de crecimiento de nuestra economía.

Debemos ser ambiciosos en este contexto y avanzar en las mismas, comenzando con un nuevo sistema fiscal, con más racionalidad y coherencia, elevando su capacidad recaudatoria y reduciendo su efecto distorsionador sobre las decisiones de los agentes económicos.

Otro aspecto necesario es la reforma de las Administraciones Públicas para buscar mayor eficacia y eficiencia, y más con el reto que supone la gestión de estos nuevos fondos durante los próximos años. Debemos introducir las nuevas tecnologías y una mejora de gestión evidente en las mismas.

Existen otras reformas necesarias, como puede ser la disminución de regulaciones en todas las administraciones, también las autonómicas y locales, que obstaculizan en gran medida el mercado único nacional. También es necesaria una reforma del sistema de pensiones, con las acertadas y consensuadas recomendaciones del Pacto de Toledo, así como el mercado laboral con propuestas como la del contrato único y alineando nuestra regulación con la de los países de nuestro entorno, sin menoscabar las garantías laborales más básicas y mejorando de forma importante el sistema de políticas activas de empleo. Otra reforma imprescindible y necesaria debe pasar por adecuar el marco normativo para atraer las inversiones de los sectores de mayor contenido tecnológico mediante la aportación de recursos de los nuevos fondos europeos.

Estas reformas deben realizarse de forma urgente, pero no necesariamente siguiendo el modelo de algunos países calvinistas del norte de Europa que, primero nos han criticado severamente, desconfiando de los países del sur por nuestra forma de vida y después han querido poner más condicionantes y controles en la financiación de los nuevos fondos. Qué paradoja, recientemente, un gobierno de estos que intentó condicionar la aprobación de los nuevos fondos ha tenido que dimitir por la escandalosa, deficiente y torticera gestión de fondos de ayuda a los más desfavorecidos.

En definitiva, debemos aprovechar el actual contexto histórico, económico y político, más si a partir del verano la pandemia se controla, para realizar estas reformas necesarias, si no la ingente cantidad de recursos que se nos va a inyectar caerían en un saco roto que España no se puede permitir, es nuestra gran oportunidad histórica de dar un paso decisivo para una nueva era.

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