Bomberos de Daroca se quejan de su traslado a Madrid por Filomena sin el “material necesario”

Los portavoces ven muy necesario “sentarse a dialogar con Tragsa y el Ministerio de Transición Ecológica para mejorar las condiciones laborales y económicas”

El temporal Filomena supuso todo un quebradero de cabeza para más de uno. La nieve y el hielo no cesaron en su búsqueda de afán de protagonismo, y fueron la causa principal de las quejas de diferentes colectivos. En este sentido, los miembros de las Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF) de Daroca, Jorge Farled y Mario Pallaruelo, han mostrado su malestar con el Grupo Tragsa (Empresa de Transformación Agraria) por su traslado inesperado a Madrid el pasado jueves 14 de enero sin contar con el material necesario ni la formación adecuada para las labores que tuvieron que realizar en la capital española.

El acto ha tenido lugar en el local de la CGT de la Plaza Santa Cruz, donde los portavoces de esta sección sindical de la BRIF de Daroca han pedido “sentarse a dialogar con la empresa para poner las cartas sobre la mesa con el objetivo de mejorar las condiciones y aumentar los recursos en situaciones de esta índole”. Las brigadas habían actuado los días anteriores en estaciones de tren de la provincia de Zaragoza para quitar la nieve acumulada de las vías. Una vez que volvieron a sus domicilios, recibieron un aviso vía WhatsApp por parte de Tragsa. “La compañía nos comunicó que todas las brigadas debíamos acudir a la base darocense con carácter urgente y obligatorio porque teníamos que desplazarnos a Madrid para ayudar en zonas afectadas por la borrasca”, ha señalado Farled.

Además, ha añadido que “repentinamente nos encontramos con el percal de estar un total de 50 personas en la base, algo que nunca había sucedido desde que se instauraron los protocolos por la Covid, sin saber muy bien qué hacer”. Teniendo en cuenta la precariedad de las instalaciones de los módulos que forman esta base, desde que comenzó la pandemia se organizaban para que acudieran los integrantes de una sola brigada por turno, evitando así problemas de espacio y distancia. Pese al clima de tensión generado por el comunicado de Tragsa, los trabajadores decidieron ir a la ciudad madrileña, dejando de lado otras zonas rurales aragonesas que quedaron al amparo del temporal.

“Una vez en Madrid, sin el material adecuado -sin siquiera botas reglamentarias o guantes para el frío- ni la formación suficiente, ejercimos tareas que consistían en despejar nieve de edificios públicos, calles y accesos, además de podar árboles dañados”, ha resaltado Pallaruelo. Este ha aprovechado para remarcar que cuando les tocó limpiar arquetas, alcantarillas y sumideros, lo hacían sin medidas de seguridad. “Había mucho peligro porque los coches casi nos rozaban al pasar por nuestro lado”, ha recordado. Además, no ha querido dejar pasar la ocasión para agradecer a la gente de los barrios humildes en los que actuaron, como Vallecas o Carabanchel, su “ayuda y apoyo” en todo momento.

“Estuvimos un total de cinco días en Madrid, sin apenas descanso. Apaleamos nieve de unos 230 colegios. Abandonamos el medio rural, con pequeños pueblos en los que las calles estaban impracticables, a merced de la borrasca, sin conocer siquiera las funciones que íbamos a llevar a cabo”, ha subrayado Farled. “Consideramos que, después de 25 años trabajando al servicio de Tragsa, merecemos que se respeten nuestros derechos y se reconozca en mayor medida la labor de todas las cuadrillas de Aragón”, ha apuntado Pallaruelo.

“La BRIF tiene que cambiar hacia un modelo de bombero forestal”, han aclarado ambos portavoces, que ven muy necesario “sentarse a dialogar con Tragsa y el Ministerio de Transición Ecológica para mejorar las condiciones laborales y económicas” ante situaciones de este tipo.

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