JIM: Vendedor de libros, comercial de éxito y entrenador de fútbol profesional

Juan Ignacio Martínez ha sabido sacar adelante su vida desde diferentes facetas. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

No cabe duda de que la vida de Juan Ignacio Martínez ha estado siempre relacionada con el fútbol. El deporte rey se ha hecho presente desde su infancia hasta la actualidad. Sin embargo, durante algunos años fue únicamente una pasión insuficiente para vivir de ella. Por eso, paso un tiempo dedicado a vender libros para convertirse en un comercial de éxito.

Pero para llegar a ello hay que encontrarse con el pequeño JIM, que ya de niño apuntaba maneras en el mundo del balompié. “Cuando tenía ocho años recuerdo llevar la ficha falsificada para jugar con mayores”, señala el ahora entrenador zaragocista. Era algo habitual entonces. La categoría cadete no existía, solo había infantil y juvenil. De hecho, se creó unos años más tarde para evitar lesiones, porque podían enfrentarse chicos de 14 o 15 contra jóvenes de 18 o 19.

Juan Ignacio Martínez se ha caracterizado por su perspicacia. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

JIM siguió creciendo en el fútbol, y aunque tuvo destellos en Segunda B, nunca pudo alcanzar el fútbol profesional. No le cuesta hablar de ello, e incluso bromea con su trayectoria deportiva. “He debido ser malo, solo llegué a Segunda B. El entrenador Juan Ignacio jamás en la vida ficharía a Juan Ignacio jugador, porque para ver al Juan Ignacio futbolista tenías que verlo quince veces. Ahora bien, el día que me veías, ni Curro Romero, un artista”, comenta de forma alegre.

Pero pasaron los años y Juan Ignacio dijo adiós al fútbol. Casado y con dos hijas, su contacto con el deporte rey se forjaba como monitor deportivo ganándose “un dinerillo”. Sin embargo, tenía que alimentar a su familia y sacarla adelante. Aquí apareció en escena su hermano, comercial en una editorial de libros durante 30 años. Comenzó ayudándole a vender en sus visitas a los colegios y fue entonces cuando destapó su labor como hombre de ventas.

“Hubo gente que me vio con dote de comercial y empecé a vender bastantes cosas. Con esto me ganaba la vida muy bien. Ganaba una pasta, con perdón de la expresión”, asevera el actual entrenador zaragocista. Por eso, cuando deja su vida de hombre de negocios para convertirse en entrenador del Cartagena, en Segunda B, a su señora le costó un serio disgusto.

JIM dejó su vida como comercial para entrenar al Cartagena. Foto: Real Zaragoza/Tino Gil

Desde luego, era una opción cuanto menos arriesgada. “Me meto en plan profesional medio en broma y mi mujer me quería matar”, explica. Lo cierto es que el cambio fue impactante. “Con mi viejo trabajo di la vuelta al mundo. He estado en Bali, en Tailandia, Colombia, Brasil, Estados Unidos… Todo eso me lo ganaba mi empresa, que regalaba un viaje a la oficina en la que era director para mi mujer y para mí”, explicaba. Todo eso lo perdió, empezando por el sueldo, y pasa al fútbol, a ganar “mucho menos” en segunda B.

Desde luego, la arriesgada apuesta salió a la perfección, y simplemente la achaca a “decisiones que tomas en la vida”. Esa decisión le llevó a alcanzar un sexto puesto en la entonces mejor liga del mundo, siendo líder en solitario varias jornadas, siendo premiado como mejor entrenador de la categoría. Un año más tarde alcanzó los octavos de final de la Europa League en sus años más destacados en la élite. La afición espera que las decisiones de Juan Ignacio a la hora de dirigir el Real Zaragoza sean tan acertadas como la de dedicarse enteramente al fútbol.

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