Aragón exigirá un cumplimiento más estricto del control de aforos en centros comerciales

Falo ha recordado que esto “no es nada que no estuviera ya en la norma”

El Gobierno de Aragón ha anunciado este viernes nuevas medidas para frenar el impacto del Covid en la Comunidad, como el cierre perimetral de los principales municipios o el adelanto del toque de queda. También restringirá los horarios de las actividades no esenciales, que en fin de semana deberán cerrar a las 18.00 horas, y ha anunciado que será más exigente a la hora de pedir a los centros comerciales que dispongan de “herramientas objetivas” para el contaje del aforo en cada momento. La norma cifra actualmente el aforo de estos espacios en un 25%.

Así, los responsables de las grandes superficies no solo tendrán que saber cuántas personas hay a lo largo del día, sino disponer también de los datos de días anteriores por si las autoridades competentes o los cuerpos de seguridad deciden hacer una inspección. Así lo ha anunciado la consejera de Sanidad, Sira Repollés, destacando que el objetivo es “verificar que la norma se cumple estrictamente y se cumple el propósito de evitar aglomeraciones”, tanto en el interior de los establecimientos como en sus inmediaciones, donde la gente hace fila para entrar.

“Nos hemos puesto en contacto con estos establecimientos y especialmente con las grandes superficies. Creemos que en estas circunstancias es exigible una medida de contaje que permita hacerlo”, ha manifestado Repollés, reconociendo que “son medidas duras, pero ponderadas”.

Por su parte, el director general de Salud Pública, Francisco Javier Falo, ha recordado que esta exigencia “no es nada que no estuviera ya contemplado en la norma”, pero que ahora lo que se hace es “recordar que los establecimientos necesitan disponer de estas herramientas”. “Si las autoridades le piden a un responsable las cifras de aforo del día anterior, estas deben ser demostrables y trazables”, ha apuntado.

Falo ha insistido en que no se cuestiona la seguridad de los centros ni se les señala como transmisores del virus, pero que “el propio uso de los centros genera mucha movilidad”. “Probablemente, en algunas actividades el riesgo no es la actividad en sí, sino la movilidad que generan al acudir todo el mundo a este tipo de entornos”, ha explicado, recordando que “cuando proponemos las restricciones, lo hacemos bajo dos premisas: intentar reducir el contacto social y la movilidad”.

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