Finalmente, se ha desflorado la margarita

La ministra Margarita Robles, haciendo caso omiso a mi consejo anterior con motivo de su intolerable berrinche contra unos militares retirados que por escrito y por derecho se dirigieron al Rey, vuelve a las andadas, enfangándose ahora en el Salón del Trono del Palacio Real.

La citada responsable de la dirección y gestión de las Fuerzas Armadas, esta vez, el pasado día 6 de enero con motivo de la celebración de la Pascua Militar y en su discurso de salutación a S.M. el Rey, como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, incidió en su aversión o manía persecutoria contra los militares en situación de inactividad (retiro, v. g. jubilación), poniendo de manifiesto la indigna actitud de una funcionaria que se sienta en el actual y estrambótico Consejo de Ministros, con lo cual, si anteriormente la margarita se deshojo, el día de la Pascua Militar esa “bellis perennis” ha quedado totalmente desflorada con la caída de las bellotas del roble que la protegía, habiendo perdido así su fragancia e incluso los “apellidos”.

Por lo dicho en ese discurso y por su constante e infame postura, esa ministra de Defensa no debería permanecer ni un minuto más en el Departamento, bien por su estado neurológico o bien debido a su obediencia tendenciosa a crear discordia, ¿cómo puede uno confiar en su superior, dudando del trato a recibir de él de pensamiento en su funeral por acto de servicio o de obra cuando al retiro por edad le corresponda?

Bernardo Vicente Cebollero

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