El Huesca repite todos sus males y sucumbe ante el Celta (2-1)

El Huesca intentó contener al Celta, pero la calidad ofensiva de los celestes decidió el partido. Foto: @LaLiga

La S. D. Huesca sufrió una nueva derrota en su visita a Balaídos. Una reacción final e insuficiente maquilló un partido que el Celta encarriló, con goles de Nolito y Aspas, durante 75 minutos en los que fue superior al conjunto de Míchel, que repitió una fórmula que ya ha comprobado que no le da resultados y que le está haciendo perder casi todo su crédito entre la afición. Los azulgranas continúan hundiéndose en la clasificación, con la salvación ya a tres puntos y con solo una victoria en 16 jornadas.

El regreso de Jorge Pulido era la principal novedad de un once que mantenía la base de las últimas jornadas, en las que tampoco le había funcionado a Míchel, con Okazaki en la delantera y Rafa Mir, máximo goleador de este equipo, en el banquillo. El Huesca quiso salir dominador del partido, elevando la presión para robar el balón en el inicio de la jugada del Celta, y a los seis minutos tuvo su primer saque de esquina, que despejó sin problemas la defensa en dos ocasiones. Respondían los vigueses con un centro de Nolito al que Iago Aspas solo pudo rozar con la puntera.

El partido se animaba y comenzaban a llegar las ocasiones. Mosquera salió de zona a la presión alta en campo contrario, pero Aspas le ganó la espalda e inició una carrera de 60 metros sin oposición hasta frontal, donde filtró un extraordinario pase a Nolito, que no llegó a conectar ante Álvaro. En la contra, Ontiveros buscó uno de sus clásicos disparos envenenados, que acabó en las manos de Rubén Blanco.

El Celta estaba incómodo ante la presión del Huesca, pero, en cuanto superaban las líneas enemigas y conectaban Aspas, Nolito, Brais Méndez y Denis Suárez, sus ocasiones eran realmente peligrosas. Olaza puso un buen centro desde la banda izquierda que remató Nolito en posición franca de gol, pero el balón se le marchó desviado. El “9” celeste volvió a intentarlo con un duro disparo desde la frontal que pudo atrapar Álvaro.

Los de Míchel empezaron con buenas intenciones, sobre todo en defensa, pero el paso de los minutos y la pérdida de fondo físico dejaban con más libertad a la creación del Celta, con Mosquera y Mikel Rico sin capacidad para contener el caudal ofensivo celeste. Y cuando aparece la magia del cuadro gallego, es cuestión de tiempo de que acierten ante la portería, más todavía si Borja García, intrascendente en el ataque azulgrana, pierde el balón en inicio de jugada, en un error garrafal, para que Iago Aspas sirva en bandeja el gol a Nolito y el gaditano, desde el punto de penalti, ponía el 1-0 en el marcado.

Segunda parte

La segunda parte arrancó con el mismo guion, con solo buenas intenciones del Huesca y un Celta que encontraba espacios cuando superaba la primera presión de Okazaki y Ferreiro. En una jugada iniciada por Denis Suárez, que se zafó fácilmente de Borja García, un centro de Hugo Mallo fue rematado de volea por Nolito, marchándose el balón por encima de la meta de Álvaro.

A los 55 minutos, Míchel por fin dio entrada a Rafa Mir para darle más potencial a la delantera azulgrana. Pero en el otro bando estaba un tal Iago Aspas, máximo goleador nacional de las últimas tres temporadas, que aprovechó una asistencia de Nolito y un corte defectuoso de Pedro López para quedarse mano a mano ante Álvaro, recortarle y anotar el 2-0 a puerta vacía. Los celestes certificaban en el marcador su superioridad en el juego ante un Huesca a merced del equipo de Caudet.

El técnico oscense buscaba una reacción con la entrada de Seoane y Sergio Gómez, en sustitución de Mikel Rico, desfondado, y Ontiveros, desaparecido más allá de dos individualidades. El doble cambio estuvo a punto de darle resultado, si Seoane hubiera ajustado cinco centímetros más su disparo que se estrelló con el palo izquierdo de Rubén Blanco. El centrocampista madrileño volvió a tener el gol de la esperanza con un disparo a bocajarro que obligó al portero celeste a sacar una buena mano alta, aunque el VAR hubiera anulado el posible gol por un fuera de juego previo de Rafa Mir.

El Huesca afrontaba los últimos diez minutos queriendo soñar con el empate, pero el Celta jugaba cada vez más a placer y estaba más cerca del tercero. Álvaro Fernández detuvo abajo el disparo de Nolito, que buscaba finalizar un contragolpe con un lanzamiento cruzado ajustado al palo. Pero fue Seoane, el mejor del Huesca en los escasos 25 minutos que le dio Míchel, quien puso la emoción al partido con un duro zurdazo.

Los azulgranas se volcaron en busca del empate. Sergio Gómez lo rozó en una falta escorada que Rubén Blanco detuvo con una prodigiosa intervención sobre la misma línea de gol. En medio del asedio oscense, Okay tuvo la sentencia, aprovechando los espacios en defensa, pero su mano a mano ante Álvaro salió rozando el palo.

Pero el arreón final no tuvo su efecto y el Huesca se vuelve de vacío de tierras gallegas. La calidad ofensiva del Celta decidió un encuentro que los de Míchel mantuvieron vivo hasta el final, pero que terminó con el mismo resultado que casi siempre, sucumbiendo en el marcador y dejando pasar otra oportunidad para resurgir de la clasificación antes de la visita del Barça a El Alcoraz.

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