El III Concurso de Epitafios del Cementerio de Torrero rinde homenaje a Ángel Sanz Briz

El zaragozano Ángel Sobreviela, galardonado con el tercer áccesit, pudo recoger su premio

La Unidad Cultural de Cementerio de Zaragoza ha entregado los premios del III Concurso de Epitafios del Cementerio de Torrero. Una cita cultural marcada por la pandemia y las restricciones, pero que no ha afectado ni a la calidad ni a la cantidad de citas presentadas, ya que las propuestas han llegado desde diferentes partes del mundo. El ganador este año ha sido el zamorano Daniel Giraldo con su epitafio “Solo se le permite llorar a quien rió conmigo alguna vez”. Además, se entregaron un segundo y tercer premio. El concurso también ha otorgado cuatro accésits dada la alta calidad de los trabajos recibidos. Durante el acto, la Unidad de Cultura aprovechó para presentar el libro “Memento Vívere”, una colección de poemas, relatos y fotografías de Pepe de Uña y Josian Pastor.

Por tercer año consecutivo, la Unidad Cultural de Cementerio de Zaragoza ha vuelto a convocar el concurso de inscripciones grabadas en las sepulturas. Una cita con un marcado carácter internacional que, como en ocasiones anteriores, ha tenido una buena respuesta, ya que han llegado 251 epitafios de diferentes partes del mundo como Australia, EEUU, Bélgica, Cuba, Colombia, Venezuela, Argentina, Perú, Bolivia, México, sin olvidar casi todas las comunidades autónomas.

El ganador ha sido este año el zamorano Daniel Giraldo con su cita “Solo se permite llorar a quien rió conmigo alguna vez”. El segundo premio fue para Juan Araújo Quiñones, Bogotá (Colombia) “Luego de haber caminado tanto sobre la Tierra, decidí quedarme en el lugar más tranquilo de todos: su interior”, y el tercer galardonado fue Luis Ángel Gómez Vélez de Venta de Baños, Palencia, “Dejad que grite el silencio por la boca de los muertos, dejad que grite….”.

Dado el alto volumen de epitafios recibidos y su calidad, el jurado decidió entregar cuatro accésits a Antonio Maya Gato de Galapagar de Madrid con “Hice lo que pude. Supe lo que hice Pude, supe e hice. También quise”; María Rosa Plana Revilla de Barcelona con “No temas un sueño al que un bello despertar ya precede”; Ángel Sobreviela Sebastián de Zaragoza envió “Rescata mi suspiro entre los himnos, oye mi pulso entre el clamor de voces”, y Miguel Ángel Pallarés Jiménez de Cuarte de Huerva, Zaragoza, con “Traedme besos, lágrimas, un ángel. Sabed que dijo el poeta que es pecado el adiós si es para siempre”.

Además, durante el acto de entrega de los premios se presentó el libro “Memento Vivere” que es una colección de poemas, relatos y fotografías de Pepe de Uña y Josian Pastor. Un libro que tiene como escenario el Cementerio de Torrero y que invita a dejarse llevar por la emoción y la nostalgia. Tanto este volumen como el de epitafios están este año están dedicados a la figura de Ángel Sanz-Briz, de cuyo fallecimiento se cumple este 2020 el 40 aniversario.

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