Carlos Hue / Psicólogo y Doctor en Ciencias de la Educación

Esta Navidad va a ser distinta

Carlos Hue

La Navidad siempre ha sido la fiesta de los abuelos, de los yayos, como me gusta más a mí. En las casas del Pirineo los nietos de varios hijos se reunían la Nochebuena en casa de los abuelos y después de cenar, a la luz del hogar, se daban golpes a la “tronca” para que echase unos pocos caramelos que tanto apreciaban entonces los niños.

El desarrollismo de los sesenta, con la llegada de las gentes del campo a la ciudad, nos trajo un cambio. En las casas ya no vivía más que una familia de cada hermano y, en alguna de ellas, vivían también los padres, los yayos. Era costumbre, en Aragón, celebrar allí la Nochebuena. En muchas casas había un Belén y, en otras, poco a poco, iba entrando el árbol de Navidad de la mano de Papá Noel. Se cenaba todos juntos y después de los turrones se abrían los regalos preparados en torno al Belén o al árbol.

Hoy las cosas han cambiado, pero aún así, el pasado año nos reuníamos en casa de los abuelos que viven solos, o en casa de algún hermano o hermana. También venían los abuelos que estaban en la residencia si podían, claro.

Sin embargo, esta Navidad 2020 va a ser muy diferente. Este año los yayos, las yayas cenarán solos en las residencias o con algún hijo o hija convivientes. A la mesa seis, o diez todo lo más. ¡Ah! Y si es posible en mesas separadas para no compartir los aerosoles.

La pandemia se está cebando con los dos colectivos más afectados: los mayores y los niños. Este año el árbol lucirá pocas luces, no se podrán cantar villancicos y los regalos de Papá Noel los llevarán a cada casa y no podremos disfrutar de la alegría desbordada al abrirlos todos a la vez después de la cena. Este año va a ser distinto. Cada familia abrirá los suyos, en su casa.

Sin embargo, el día 25 de diciembre seguirá siendo el día de Navidad, y la noche anterior, celebraremos como todos los años la Nochebuena. Y cenaremos cada familia en su casa; y abriremos cada uno nuestros regalos junto al árbol o al Belén; y, nos conectaremos por Skype, por WhatsApp, por Zoom… y nos felicitaremos las fiestas; y, seremos felices; y, estaremos contentos; y, nos sentiremos cerca, abrazados, unidos, queridos… porque la separación física no es, ni será, aislamiento social. Este bicho no dejará que nos juntemos, pero lo que no va a conseguir es que no nos queramos, que no nos amemos, que no disfrutemos sintiéndonos juntos. En este año de las telecomunicaciones propongo que todos, niños y mayores volvamos a escribir un “Christmas”, se acuerdan, de aquellos de Ferrándiz, o de Unicef, es igual. El caso es que, en la noche mágica a nuestros yayos, a nuestros abuelos, no les falte nuestro cariño, nuestro recuerdo, nuestra felicitación.

¡Feliz Navidad 2020!

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