A juicio una familia de Villanueva que usaba a la abuela para vigilar su plantación de marihuana

Este lunes se han sentado en el banquillo de la Audiencia Provincial de Zaragoza a los cinco acusados, todos ellos familia

En mayo de 2018 la Guardia Civil intervino una vivienda en un domicilio de Villanueva de Gállego donde, supuestamente, existía un punto de venta de droga llevado por una familia. Según las investigaciones, el punto era conocido por las entradas y salidas de mucha gente dentro de la vivienda y sobre todo por el papel de la abuela, de la que la Fiscalía afirma que, sentada en la calle, realizaba labores de vigilancia. Este lunes la señora alegó en el juicio, en el que se le acusa junto a cuatro familiares más de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal, que ella estaba “tomando la fresca”.

La intervención policial en mayo de 2018 descubrió en la vivienda de Villanueva de Gállego una plantación “muy bien montada” de marihuana, según ha afirmado un agente de la Guardia Civil, dentro de un invernadero que contaba con focos y los materiales necesarios para hacer un “indoor”. No solo esto, también dinero en metálico que superaba los 2.000 euros y una sustancia que se descubrió después que era anfetamina. La investigación no concluyó aquí, ya que aquel día de mayo del 2018 los agentes vieron que la energía del cultivo, de alto consumo, estaba enganchada al tendido público, para así no pagar.

Este lunes se han sentado en el banquillo los cinco acusados, todos ellos familia. La abuela, antes mencionada, junto a su hijo y su esposa y, por otro lado, el yerno de la abuela y la mujer de este. Según han defendido los guardias civiles que realizaron la investigación, la abuela, su hijo y la esposa de este, usaban “la vía pública como una estancia más” y que es allí donde realizaban las labores de vigilancia. Las transacciones, según defienden en sus escritos, se realizaban en el interior. El yerno y su esposa, que no vivían en aquel domicilio, tenían supuestamente otra plantación en su casa y colaboraban, según la Fiscalía, con su familia en la venta.

La investigación de la Guardia Civil comenzó al recibir una queja de un vecino con la sospecha de que en esa vivienda se vendía droga. Varios días observando en la puerta de aquella casa vieron como entraba “mucha gente” y que, en alguna ocasión, se interceptaron a los supuestos compradores y comprobaron que sí que llevaban tales sustancias. Los agentes han afirmado también que tal era el tráfico de personas que incluso acudían franceses y hasta un militar de guardia que acudió a Villanueva con el vehículo de trabajo.

Las tres mujeres acusadas han afirmado que “no sabían que había droga ni que se vendía”, en cambio, los dos varones encausados, han dicho que la droga y los útiles eran suyos. La Fiscalía pide para todos ellos seis años y medio. Al principio del juicio, la defensa de los acusados ha afirmado que se pagó a Endesa por el enganche del suministro 7.000 euros.

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