Mª Luisa Rubio Orús / Profesional de la Educación, escritora y pintora

Para ti

M.ª Luisa Rubio Orús

Con nombre referente a triple reinado en uno, ahí andabas, arrastrando los pies cada vez más, apagándote como una vela de poco en poquito.

El ánimo cada vez más decaído, y los ojos con mirada apenas sin horizonte de futuro. Más de sesenta años con María del Pilar, entre noviazgo y matrimonio.

Católico universal como pocos, además de acompañar a hacer la Vela a la Pilarica. Pronto llega la Navidad, celebración que no se quedaba atrás contigo.

Reyes Magos para todos. Pero a ti no te importaba no recibir regalos. Y cuando te los hacíamos, los guardabas tanto que aún con tu ausencia física parece que los estás mirando con dulzura cual niño pequeño ilusionado.

Y, ahora, entre la paz eterna por la que vuelas, orando por nosotros para que nos vaya muy bien.

Que tu vástago recuerde, no os separasteis ni un solo día ni tu esposa ni tú entre vosotros… Erais la felicidad completa. Cuatro años más tarde de la partida de ella, tu mujer, Covid-19 llamó a tu puerta con demasiado ahínco, una vehemencia fuera de lo corriente.

¡Cuánto siento por todo lo que pasaste! El cuerpo parecía abrasarte, la mente ya te jugaba malas pasadas, y la inquietud se hizo dueña de cada segundo. Hasta que, por fin, pudiste irte yendo lentamente mientras dormías.

Recuerdo a la señora Epifania de Soria, en la calle de la casa de mi abuela Batilde: Jiménez de Santiago. Ella vivía unos números más abajo. Tenía un jardín que daba hacia afuera, por el que en bastantes ocasiones se nos colaba el balón. Nadie se atrevía a ir por el juguete. Yo sí. A sabiendas de que me llevaría no muy buenas palabras. Y a lo que le respondía calmosamente de modo que, ella rebajaba el tono de voz.

Tú eras todo lo contrario. Muy sensible y amoroso. Me llamabas “hija” y “cariño”. Artur siempre ha dicho que, aparte de él, la única que te ha hecho reír es servidora.

Como homenaje, esta humilde elegía. ¿Te acuerdas de ella? La leí en tu ceremonia de despedida:

Mis Amad@s Caminantes:/el poema que le he escrito/a Epifanio/queda también dedicado desde aquí:

El dolor que te arrastraba,/la pena que te consumía,/el cruel amargor/del recuerdo de las vivencias/que no pudieron volver en la Tierra/conjugaron con el poco tiempo/el que no nos quita lo bailado.//Risas compartidas,/viajes y esperanzas,/salud y brindajes,/y blindado en salud/hasta que…/En la próxima estación/las brincadas,/ángel.

Bueno, con el significado de tu nombre me quedo: “manifestación, aparición o revelación”. La historia es que esta noche he soñado contigo, y el día ha sido uno de los mejores desde hace tiempo.

Print Friendly, PDF & Email