Fundación Adcara cumple 25 años primando la atención de familias y el trabajo en red

Fundación Adcara continúa con su compromiso con las familias y el desarrollo de programas innovadores

Más de 30 profesionales, 21 sedes en Aragón y más de 3.350 familias atendidas durante el año 2019. Este es el resumen en cifras de 25 años de trayectoria de Fundación Adcara, entidad sin ánimo de lucro especializada en el trabajo con la infancia, la adolescencia y sus familias, para atender sus necesidades de apoyo y promover su bienestar y desarrollo personal en todos los ámbitos. Para lograr este fin, la entidad colabora con Instituciones Públicas y Privadas en el desarrollo e implantación de programas de acción social.

Su equipo de Psicólogos, Terapeutas Familiares, Trabajadores Sociales, Educadores y Mediadores Familiares, con una amplia experiencia en el acompañamiento terapéutico y educativo, comparten un modelo de trabajo en red entre equipos y con la comunidad. Trabaja en varios campos de intervención social de forma adaptada y especializada: inmigración, comarcas, prevención, ocio y tiempo libre… Y es en el trabajo con la infancia y la adolescencia y sus familias, donde Adcara, ha conseguido una especialización que la diferencia y le hace pionera e innovadora en el trabajo diario, aportando nuevas soluciones y programas a las problemáticas que aparecen en la realidad social, que es dinámica y cambiante. Por todo ello, Adcara fue reconocida el pasado año con el Premio Cuarto Pilar del Instituto Aragonés de Servicios Sociales, en la categoría de empleados de entidades sociales, por su trabajo en el área de menores con elevada profesionalidad y consiguiendo importantes éxitos en algunas de las intervenciones más complicadas.

Inicio colaborativo

Un grupo de estudiantes de Trabajo Social de la Escuela Universitaria San Vicente de Paúl de Zaragoza se postuló en 1994 ante la Administración Pública para colaborar con ella en la atención de menores con necesidades de apoyo social. Nacía así la Asociación de Desarrollo Comunitario en Áreas de Aragón, que en noviembre de 2008 se acabó constituyendo como la Fundación Adcara.

A lo largo de la última década, el contexto en el que actúa la organización ha ido cambiando en función de las circunstancias socioeconómicas por las que ha venido atravesando la sociedad aragonesa. Enmarcado en esta realidad, el trabajo de la Fundación Adcara se centra en la atención de las personas, grupos y comunidades con dificultades en el área social, prioritariamente menores de edad, adolescentes, niños y niñas en situación de riesgo, desamparo, absentismo escolar, conflicto social o dificultades de convivencia familiar, concertando programas para el desarrollo de actividades de prevención, atención, orientación, mediación y terapia, o asumiendo directamente estas funciones.

Fue la primera entidad en Aragón en firmar un Convenio de Colaboración con el actual Servicio de Atención a la Infancia y Adolescencia del Instituto Aragonés de Servicios Sociales del Gobierno de Aragón, y desde entonces colabora con el conjunto de administraciones públicas de la Comunidad Autónoma de Aragón.

Programa de terapia familiar y grupal

Las principales líneas de trabajo de la Fundación Adcara se resumen en tres grandes bloques. El primero es su Programa de Terapia Familiar y Grupal, todo un referente en Aragón, y que la Fundación desarrolla desde 2003 en colaboración con la administración pública y con otras entidades sociales y privadas. Su finalidad es abordar aquellas situaciones de dificultad en la convivencia familiar, interviniendo de manera integral sobre el conjunto de circunstancias que la originan, y encontrando con la propia familia soluciones facilitadoras que produzcan cambios positivos en su estilo de vida.

Adcara atiende a través de este servicio principalmente a familias y menores derivados desde la red pública de Servicios Sociales, y otras entidades y servicios de protección de menores, pero también es un programa abierto en general a la sociedad aragonesa a través de conciertos y convenios de colaboración, o familias que acceden de forma privada, mediante el programa de pago-compartido.

Educación, bienestar y buen trato a la infancia

En el plano de la educación, Adcara establece cauces de colaboración con instituciones y servicios competentes en el ámbito educativo y social, con el fin de prevenir y erradicar el absentismo escolar en el alumnado de Educación Infantil, Primaria y Secundaria Obligatoria.

El tercero de los campos de actuación de la fundación se centra en el bienestar y el buen trato a la infancia. Para ello, Adcara ha diseñado y publicado diferentes estudios de investigación, guías y protocolos de actuación, dirigidos a sensibilizar y motivar a los profesionales que trabajan directamente con la infancia y sus familias sobre su papel en la prevención y detección del maltrato infantil, la convivencia en las aulas, la maternidad responsable, y un acercamiento a la atención de los hijos e hijas expuestos a situaciones de violencia de género.

Adcara pertenece a la Red Aragonesa de Entidades Sociales para la Inclusión, a la Coordinadora Aragonesa de Voluntariado, al Observatorio de la Adolescencia de Aragón, y colabora con diversas universidades, plataformas, entidades, redes e iniciativas de acción social.

La entidad cuenta también con un participativo plan de voluntariado, edita manuales para familias como los recientes “Que tus emociones no queden confinadas”, “Conecta, siente y disfruta con nuestros hijos e hijas”, y promueve encuentros virtuales dirigido a profesionales y familias. Además, comparte herramientas y mensajes de apoyo dentro de su espacio de “Propuestas para aprender a querer&se”, a través de sus distintas redes sociales.

Además, Adcara cuenta con un Plan de Participación para Familias, Niños, Niñas y Adolescentes, porque trabaja con la convicción de que las personas independientemente de la edad, han de jugar un papel más activo en las decisiones que afectan a su vida, por lo que deben tener la oportunidad a ser escuchadas en todo su proceso. Para Adcara hay que enfocar el trabajo en las personas, creando un espacio de comunicación saludable entre padres, hijos e hijas, con el lema “Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado”.

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