La permanencia zaragocista queda ya a cinco puntos

Los maños caían en Castellón y la herida no deja de sangrar. Foto: LaLiga SmartBank

El Real Zaragoza anda metido en un pozo en el que, por mucho que cae, no acaba de encontrar el fondo. Seis derrotas consecutivas suman los blanquillos, cinco con un Iván Martínez que pese a los buenos propósitos no ha logrado enderezar el rumbo de decadencia iniciado con Rubén Baraja. Con todo, las jornadas pasan y la distancia con la permanencia se ha ampliado a cinco puntos, sonando las alarmas con fuerza.

Tanto que desde el club, aunque impera el silencio institucional, ya han intentado sin éxito el regreso una vez más de Víctor Fernández como clavo ardiendo al que agarrarse. Resultando las negociaciones infructuosas, momento de buscar alternativas y de peinar el mercado de entrenadores libres que quieran agarrar el reto mayúsculo de salvar de la quema a un histórico del fútbol español.

Lo cierto es que futbolísticamente no funciona absolutamente nada. El Real Zaragoza es un equipo sin colmillo en área rival, al que le cuesta un mundo hacer goles. En área propia hay pocos clubes con peores registros, se suceden los errores infantiles. La conjunción de ambas estadísticas da como consecuencia un antepenúltimo puesto que hace daño a la vista y del que numéricamente cada vez resulta más complicado salir.

Tiempo hay, ya que se han disputado 15 jornadas y al Real Zaragoza la restan 27 todavía por delante. Eso sí, el margen cada vez es más estrecho, tanto que la línea que separa el fracaso del fracaso más absoluto (porque una permanencia nunca es un éxito en la categoría de plata) es cada vez más fina. Demasiado fina y, quizás lo peor, no tiene visos de engrosar las esperanzas blanquillas.

Aunque a día de hoy suena a quimera, las victorias deben comenzar a llegar este mismo domingo ante Fuenlabrada, a partir de las 21.00 horas en La Romareda. De momento sólo se ha conseguido un triunfo en el césped, rozando el descuento frente al Albacete que es colista. La segunda que figura en el casillero maño data de la visita a Alcorcón, con alineación indebida de los locales en un choque que finalizó en tablas.

A todo esto, la afición comienza a planear nuevas movilizaciones de protesta para la previa del encuentro ante el Fuenlabrada. El descontento generalizado va creciendo y se mezcla con la triste indiferencia que comienzan a generar las constantes derrotas y tropiezos zaragocistas. El Real Zaragoza está tocado, muy tocado, y sólo el tiempo dirá si a estas alturas de competición ya está hundido.

Print Friendly, PDF & Email