Concordancia y flexibilidad

Aprendimos en la escuela que el sujeto debe concordar en género y número con el verbo. ¿Pero tiene esta norma rango de ley, es decir, siempre debe darse esa concordancia entre el sujeto y el verbo? ¿O hay excepciones? Y si las hay, ¿recuerda el lector alguna de ellas?

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Hay excepciones y las usamos con frecuencia. No son muchas las variantes, como tampoco son muchos los peces voladores, pero alguno hay.

Primer caso: Si el sujeto es colectivo, como en La mayoría de los asistentes llegó a tiempo, podemos elegir dos concordancias: “La mayoría de los asistentes llegó a tiempo” (con el verbo en singular porque mayoría es el núcleo de sujeto) o “La mayoría de los asistentes llegaron a tiempo” (con el verbo en plural porque los asistentes fueron varios).

Segundo caso: Aunque el sujeto aparezca en tercera persona, quien habla puede sentirse o no incluido en el sujeto. Por eso decimos “Los deportistas están en buena forma” (si quien habla no se considera deportista) o “Los deportistas estamos en buena forma” (si se incluye el hablante en el sujeto).

Tercer caso: Cuando, en una oración, al verbo ser le sigue un atributo en plural, el verbo debe aparecer también en plural, como en “Todo son tonterías” (“Todo” es equivalente a Todos los rumores. Antonio Machado escribió: “Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla”. (Mi infancia… = Las cosas de mi infancia son…).

Cuarto caso: Si la oración tiene un sujeto compuesto, el verbo suele ir en plural, como en “La camiseta y el pantalón de este conjunto no combinan bien”.

Quinto caso: Se trata de una excepción al Cuarto. Cuando el sujeto compuesto forma una unidad de significado, el verbo debe ir en singular. “Se prohíbe la entrada y salida de personas y mercancías”.

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