Expertos alertan de que la pandemia aumenta el duelo patológico

Muchos de estos casos pueden acabar en depresión
Esta iniciativa pretende ayudar a la población a detectar el posible malestar psicológico relacionado con la situación de pandemia

Los casos de duelo patológico, que en muchos casos acaban en depresión, están aumentando por la pandemia de Covid-19, según advierten varios expertos, como el doctor Lorenzo Armenteros, médico de familia y miembro del Grupo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), y el catedrático de Psiquiatría en la Universidad de las Islas Baleares Miquel Roca.

Según el doctor Armenteros, “han aumentado los casos de duelo patológico como consecuencia de situaciones inesperadas de muertes por Covid-19 y en las condiciones que se han producido de soledad, aislamiento, ausencia de despedida y otros muchos factores estresantes y dramáticos que los rodean. Al hecho de la muerte de un ser querido se han unido situaciones vitales complejas, laborales, familiares e incluso del padecimiento de la propia enfermedad, lo que contribuye, no solo al aumento de casos, sino además a su complejidad”.

De forma parecida se pronunció el profesor Roca quien destacó que ahora hay “un mayor caldo de cultivo” para que el duelo se convierta en patológico. “Han fallecido y fallecen muchas personas en situación de soledad durante la pandemia y existirán ahora importantes pérdidas de otras características. Personas que ante una situación económica como la que vivimos perderán su empleo, su casa. Este impacto económico de la pandemia es el que se avecina o de hecho ya está llegando, de manera paralela a nuevos contagios y a muertes por el virus”, con unas consecuencias devastadoras para muchas personas, manifestó.

El duelo patológico, también conocido como duelo complicado o duelo no resuelto, tiene lugar cuando los síntomas persisten durante un periodo prolongado de tiempo, no proporcional a la pérdida ocurrida.

El profesor Roca recuerda que “un duelo es una reacción emocional muy frecuente ante una situación de pérdida. Acostumbra a provocar tristeza, insomnio, irritabilidad, falta de aceptación de la pérdida, reiteración en recuerdos, pensamientos repetidos y focalizados en la situación desencadenante, etc. Por regla general son síntomas oscilantes, desencadenados ante situaciones o estímulos que remiten a la pérdida. Estas emociones, a diferencia de los síntomas de una depresión, son menos persistentes e invasivas y en ocasiones se alivian o reducen cuando la persona afectada está acompañada, bien sea por familiares o amigos”.

El duelo puede aumentar, además, el riesgo de enfermedades psicosomáticas, cardiovasculares, ansiedad, depresión y suicidio en el primer año tras la pérdida. La duración del duelo es muy variable, dependiendo de cada persona y situación. Según los estudios más recientes, parece haber consenso en la idea de que después de una pérdida importante, el proceso de recuperación comienza a lo largo del segundo año tras la pérdida.

También se considera que existe un duelo patológico cuando hay ausencia de duelo o retraso en su aparición. Las personas que tienen un mayor riesgo de sufrir un duelo patológico son aquellas que experimentan una pérdida repentina o en circunstancias catastróficas, las que están aisladas socialmente, las que se sienten responsables de la muerte y aquellas personas que mantenían una relación de intensa ambivalencia o dependencia del fallecido, como está ocurriendo con la pandemia.

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Muchos de estos casos pueden acabar en depresión

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