Los agentes tiroteados en la captura del “Rambo de Requena” declaran que buscaba matarlos

La Guardia Civil de Teruel detuvo en junio de este año al conocido como “Rambo de Requena”. // Foto: La Comarca

Los dos guardias civiles que fueron tiroteados por el conocido como “Rambo de Requena” en junio de 2020 cuando procedieron a su identificación, han declarado que este último buscó matarlos al verse acorralado. Los dos agentes han declarado como testigos en el juzgado de Calamocha (Teruel) en el que se está investigando la causa contra el “Rambo de Requena”.

Pedro Lozano, el “Rambo de Requena”, atracó y allanó multitud de viviendas durante meses en la Comunidad Valenciana. Cuando las cosas se complicaron para él, Lozano cruzó a Teruel y allanó una casa vacía en El Castellar. Tras ser descubierto emprendió una huida en la que llegó a robar dos vehículos encañonando a sus víctimas, acabando finalmente con su violenta captura, en la que un agente y el propio “Rambo de Requena” acabaron en la UCI del hospital Miguel Servet.

En la declaración los agentes que detectaron a Pedro Lozano, el “Rambo de Requena”, y que fueron tiroteados al tratar de proceder a su identificación, han explicado que Pedro Lozano de “forma consciente para eludir su detención, trató de acabar con la vida de los agentes mediante una acción de emboscada premeditada, disparando a los mismos a la cabeza, de forma sorpresiva y con ventaja, además de tratar de coger a uno de ellos por la espalda cuando estaba protegiendo a su compañero”.

El letrado Jorge Piedrafita, que representa a los dos agentes de la Guardia Civil tiroteados, se muestra satisfecho tras las declaraciones, ya que las mismas acreditan “de forma nítida que el investigado de forma consciente y en plenas facultades, al verse detectado y para eludir la detención, de forma premeditada emboscó a los agentes de la guardia civil disparándoles de forma sorpresiva a la cabeza, a uno de ellos con alevosía por la espalda (acabando gravemente lesionado en un brazo al cubrirse del disparo)”.

Además ha alegado que usó munición modificada para tratar de acabar con la vida de los agentes, siendo “la pericia profesional de estos lo que evitó que lograra su objetivo, además de obligarle a huir del lugar de los hechos evitando ningún riesgo a la ciudadanía”.

La acusación, ejercida por Piedrafita, pide por Lozano la máxima pena por las dos tentativas de asesinato, tenencia ilícita de armas, robo y daños.

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