“El cordobés” niega participar en el “crimen de la maleta” como dijo el acusado

Los forenses han presentado los informes de la muerte del transportista madrileño

El conocido como “El cordobés”, al que este martes el acusado por el “crimen de la maleta” achacó que él fuera el que matara a un transportista madrileño durante una relación sexual, ha negado que participase en el asesinato de algún modo, pero no ha podido “garantizar” que el día del crimen, no hubiera estado en el piso donde ocurrieron los hechos.

Este miércoles ha tenido lugar la segunda sesión del conocido “crimen de la maleta” que sienta a Jonathan Witmar Berreondo como principal acusado de haber propinado 21 martillazos en la cabeza a un transportista de Madrid, Jorge Villa, mientras mantenían un encuentro sexual en un piso del barrio Oliver de Zaragoza. Después, según afirma la acusación, metió el cadáver de Villa en una maleta durante una semana hasta que fue descubierto por la Policía.

La Fiscalía pide para Berreondo 20 y la acusación familiar 25 años de prisión. La defensa mantiene que se debe absolver al acusado porque no fue quien perpetró la violenta muerta al madrileño, sino que fue “El cordobés”.

Emilio “El cordobés” ha testificado este miércoles y ha defendido que “no ha matado a nadie ni defendió a nadie”. También ha afirmado que ni sabía el nombre de Jonathan y que lo tenía guardado en su móvil como “Zaragoza”. Algo que ha sorprendido al abogado de Berreondo, Javier Cestero, que le ha preguntado por la extrañeza de no conocer el nombre de su defendido a pesar de haber estado quedando dos meses. “El cordobés” ha respondido a esto que “no buscaba nada más que sexo”.

El día del asesinato, Berreondo y “El cordobés” quedaron en verse, pero este último afirma que “lo estuvo mareando” y que no puede recordar si al final subió al piso o no a mantener un encuentro con él. La defensa de Berreondo ha preguntado a “El cordobés” si estuvo en las inmediaciones de la casa de su defendido una semana después de los hechos. Él ha respondido que no lo recuerda, mientras que la geolocalización de su móvil, según la defensa, demuestra que sí que estuvo.

Al mover la maleta, era como “material líquido o aguado”

También ha acudido este miércoles la amiga del acusado, Leti, que lo ayudó a mover la maleta, sin saber que dentro había un cadáver, a lo que ha afirmado que el interior parecía “material líquido o aguado” y que llegó a pensar que era un animal muerto.

El acusado, que mintió a su amiga Leti con su identidad y procedencia, le pidió ayuda sobre los problemas con una persona a la que la había alquilado su habitación durante una semana y que le había enviado un mensaje con que “le había dejado un regalito en la habitación”. Sobre este inquilino, Berreondo le contó a Leti que era un tal “Mario de Madrid”, el nombre que había elegido el fallecido Jorge Villa en la aplicación de citas masculinas Wapo.

Berreondo llegó a decir a su amiga, según afirma ella, que el tal Mario la conocía, e incluso le llegó a pedir que mediara con él y “Mario” sobre los problemas que estaban teniendo de limpieza en el piso. Leti ha afirmado que acudió y el tal “Mario” no apareció. Lo que ella no sabía es que su cadáver estaba en la maleta.

No paraba de afirmar, según Leti, que la casa “olía mal”. La amiga visitó la casa de su amigo para corroborar tal olor y tranquilizar a su amigo que era “un poco nervioso y paranoico”. En el armario de la terraza descubrieron la maleta envuelta en film, la cual el acusado afirmo que era suya. Al intentar moverla, Leti ha afirmado que pensó que dentro había escombros o piedras. Y que parecía un “material líquido y aguado”, incluso llegó a pensar que había dentro un animal.

Su pareja en ese momento también ha testificado en esta sesión y ha afirmado también ser conocedor de la versión sobre el inquilino que Berreondo estaba dando a su amiga Leti.

Había algo que hiciera de pantalla

Los forenses médicos han afirmado que Jorge Villa murió de un traumatismo craneoencefálico “importante” y que el cadáver no tenía sangre en la parte inferior del cuerpo. Por ello, los forenses creen que tendría que haber algo que hiciese de pantalla. Algo que coincidiría con la versión de la acusación en la que Berreondo propinó los golpes sentado sobre la cadera del fallecido. La defensa en cambio ha afirmado que esa pantalla podría haber sido, por ejemplo, una sábana algo que los forenses confirman que podría ser una opción, al hablar ellos solo de algo que parara la sangre.

El transportista madrileño falleció de los 21 golpes que se le propinaron en la cabeza que le “destrozaron el cerebro”. También han afirmado que las descripciones del acusado de la colocación de los implicados no coincidirían con las manchas de sangre obtenidas en las paredes. Los forenses también han añadido que el acusado tenía control sobre sus capacidades volitivas y cognitivas.

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