La hostelería zaragozana, al borde del abismo: “El Gobierno nos está arruinando”

Los locales están vaciados con las medidas actuales

Prohibido consumir en barra. Prohibido consumir en el interior. Prohibido superar el 50% de aforo en la terraza. Prohibido abrir a partir de las diez… Los hosteleros zaragozanos están cansados de las prohibiciones del Gobierno. Se quejan amargamente, y les acusan de la ruina de sus negocios. “Lo único que hacen es prohibir, son incapaces de encontrar otra solución diferente a la reducción de los derechos”, señalaba un hostelero del Tubo. Sin embargo, esa era la tónica habitual de todos los hosteleros de Zaragoza.

Los propietarios de los bares de la calle Cinegio tampoco han dudado en cargar contra las restricciones. “Hay un derecho fundamental que es el del trabajo. ¿Dónde queda?”, se preguntaba Antonio, con un establecimiento en el entorno del Plata. Además, mostraba su indignación al sentir que “deciden por ti los derechos fundamentales que puedes ejercer”.

Un sentimiento similar existía desde el emblemático restaurante La Republicana. Ese local, amplio por dentro pero sin espacio para terraza, está abocado a sufrir. Al otro lado de la barra, coincidían en que “los hosteleros no son los culpables de esta situación”. “El cierre sistemático de todos los cafés y restaurantes creo que no sirve para nada. Veremos qué pasa con nosotros a partir de ahora…”, señalaba. Después, ante la crudeza de la realidad y visiblemente conmocionado, ya no podía seguir hablando.

Siguiendo el paseo por los locales del Tubo, uno se encuentra con Bodegas Almau, un local de más de 150 años de antigüedad. Miguel Ángel, propietario junto a su hermano, considera “lamentable” que en una semana “cambien varias veces de opinión”. Así se ven obligados a hacer un ERTE con todos sus empleados, a los que había podido sacar hace escasas semanas. A partir de ahora, trabajarán únicamente ellos dos, los autónomos.

Locales cerrados definitivamente

El propio Almau ha sido el que ha explicado, en la línea con el resto de hosteleros del Tubo, que van a seguir cerrando locales para siempre. “Muchos negocios que ya lo estaban pasando muy mal van a tener que cerrar definitivamente”, señalaba. La distancia en el Tubo “es la que es”, y ahora, tras caer el turismo y prohibir el consumo en interior, “pinta muy mal”. “Es lamentable que se pierdan negocios rentables”, sentenciaba.

El problema, además de la incertidumbre, es mantener los gastos que conlleva mantener el local. Sin ingresos, será muy difícil reabrirlo, y habrá muchos que, perdiendo la rentabilidad, cerrarán para siempre la ventana. “Cada negocio que cierra es una familia destrozada”, sentenciaban. Por ello, trabajadores y propietarios se unen para exigir un cambio que permita mantener con vida la hostelería zaragozana.

Manifestación el fin de semana

Ante esta tesitura, los hosteleros recorrerán el centro de Zaragoza el próximo domingo 25 de octubre. Saldrán a las 11.00 horas del edificio Pignatelli (sede del Gobierno de Aragón) y terminará en la Plaza del Pilar a las 12.30 horas. Allí procederán a la lectura de un manifiesto donde propondrán alternativas a los cierres.

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