Vox defiende la censura contra un Gobierno “ilegítimo” que busca “derribar” las instituciones democráticas

El diputado Ignacio Garriga fue el encargado de defender en la tribuna del Congreso de los Diputados los motivos por los que se presenta esa moción de censura

Vox defendió este miércoles su moción de censura contra el Gobierno presidido por Pedro Sánchez por considerar que es “ilegítimo” porque nació “del fraude y la mentira”, y que solo busca “derribar” las instituciones democráticas para imponer su “delirio ideológico”.

El diputado Ignacio Garriga fue el encargado de defender en la tribuna del Congreso de los Diputados los motivos por los que se presenta esa moción de censura, en un discurso de una hora y veinte minutos, que comenzó negando que se trate de una “operación de marketing”. Censurar al Gobierno, dijo, es “un deber nacional” que Vox asume ante la inacción de quienes tienen “miedo” a dar ese paso o son “presos del cortoplacismo electoral”.

Negó también que la moción refuerce al Gobierno, porque para eso ya tienen el “ofrecimiento” de Ciudadanos para llegar a acuerdos y “la actitud pasiva” del PP ante una coalición apoyada por “los separatistas y el partido de ETA”, un “frente popular” que practica políticas “de ocio nacional” y que solo trae “ruina” a los españoles.

Garriga acusó al Gobierno de buscar mayorías alternativas para acabar con la monarquía parlamentaria y poder imponer su “ideología totalitaria”. Solo con el debate, aseguró, se habrá dado testimonio de los motivos por los que es necesario desalojar al Ejecutivo, y serán otros los que tendrán que explicar “su responsabilidad por la continuidad de este desastre”.

Los “peores datos desde la tan añorada por la izquierda guerra civil” en términos económicos, aseguró, son suficientes para avalar la moción de censura, pero a ello se suma el “gigantesco fraude” de quien llegó al Gobierno “mintiendo a los españoles” sobre sus pactos posteriores.

La gobernabilidad de España está hoy en manos “de quienes quieren acabar con la nación”, de quienes reconocen que España les importa “un comino”, de “golpistas y testaferros de asesinos en serie”, y de formaciones políticas “que no deberían tener cabida en nuestro sistema democrático”, ya que “la protección de la democracia solo es efectiva cuando la unidad de la nación está garantizada”.

Garriga aseguró que la mera existencia de partidos separatistas es “una grave anomalía democrática”, y que la mesa de diálogo con la Generalitat es un paso más en la historia de un partido, el PSOE, que “ha participado en los episodios más oscuros” de la historia reciente de España, “incluido el golpe de Estado de 1934”.

“Voladura constitucional”

Garriga se dirigió en un momento de su intervención al portavoz de Ciudadanos, Edmundo Bal, para preguntarle por qué después de ser “purgado” por Sánchez se presta a negociar con quien solo persigue “la voladura constitucional” y que da el pésame a Bildu por el suicidio de un preso etarra, “un terrorista que eligió quitarse la vida, elección que nunca tuvieron las víctimas de su actuación criminal”.

“No seré yo quien le llame miserable, pero las acciones hablan por usted”, dijo a Sánchez. “Es miserable tratar de reescribir la historia y convertir a los terroristas en víctimas”. “ETA no ha sido derrotada”, añadió, porque cuenta con el “amparo institucional” no solo de Bildu, sino también del PNV y del PSOE.

Denunció el “veto” a la presencia del Rey en Cataluña como una prueba de la intención de “acabar con la Corona”, y aseguró que Vox no permitirá “que un puñado de traidores” que prometieron lealtad al jefe del Estado “destruyan el orden constitucional y manchen la imagen impecable de nuestro monarca”.

Vox es “la verdadera amenaza al plan de derribo de las instituciones”, aseguró, y por ello desde las fuerzas que apoyan al Gobierno se ha puesto en marcha la “maquinaria de violencia” contra sus dirigentes y militantes, de la que responsabilizó de manera expresa al vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, ya que su pretensión de acabar con la “inmundicia” que representa Vox le hace “responsable de cada una de las amenazas, insultos, pedradas o agresiones” en sus filas.

“Plan acelerado por el virus chino”

Ese plan de “derribo de las instituciones del Estado de Derecho”, aseguró, se ha visto “acelerado con la llegada del virus chino”, al que se abrió las puertas para entrar en España con la “obsesión ideológica” del Gobierno y la celebración del 8-M. “Tenía la información”, dijo a Sánchez, “la ocultó, y luego dijo que no se podía saber”.

Acusó abiertamente al presidente de no asumir responsabilidades por una gestión “criminal y fraudulenta” que ha tratado de cargar sobre otros, mientras se aprovechaba para “avanzar en la agenda de regresión del Estado de Derecho”, por ejemplo, poniendo a un “servidor de los tiranos bolivarianos” en el CNI.

La declaración del estado de alarma, aseguró, no perseguía salvar vidas frenando contagios, sino “silenciar” las críticas y las disidencias, imponiendo un confinamiento y generando “caos social”. Ahora, la pretensión de reformar el Consejo General del Poder Judicial es un paso más en el “plan de infiltración en todos los poderes”.

Garriga denunció el “buenismo que mata” abriendo las puertas a la inmigración ilegal, y la pretensión de “devolver a los españoles a comienzos del siglo XX reavivando viejos odios ya superados y atacando, como en 1934, las instituciones democráticas”. “Donde los abuelos hicieron la paz quieren que los nietos hagan la guerra”, aseguró.

Solo con la presentación de la moción de censura “ya hemos ganado”, concluyó, porque “solo pierde quien no tiene convicciones”. “Que Dios les bendiga y que Dios bendiga a nuestra patria, España”.

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