Zaragoza modifica el PGOU para levantar una residencia de estudiantes en la zona de Pignatelli

El objetivo es adecuar las condiciones urbanísticas de cuatro parcelas situadas en el ámbito del antiguo cuartel y de sus viviendas de oficiales

El Ayuntamiento de Zaragoza aprobará de forma inicial este viernes en su reunión de Gobierno la modificación puntual número 178 del Plan General de Ordenación Urbana que afectará al entorno del antiguo edificio de Pontoneros de Sangenís, en el Casco Histórico, y que será la base para desarrollar el Plan Especial de Regeneración Interior (PERI) del área Pignatelli. El objetivo es adecuar las condiciones urbanísticas de cuatro parcelas situadas en el ámbito del antiguo cuartel y de sus viviendas de oficiales, con el fin de poder desarrollar en dos de ellas una residencia de estudiantes de gran capacidad, en colaboración con la iniciativa privada, y mantener al mismo tiempo unas condiciones satisfactorias en las dos parcelas que seguirán perteneciendo al Ayuntamiento.

“Pretendemos acoger allí una residencia de estudiantes, desbloqueando el proyecto de Pontoneros y además dando así el pistoletazo de salida a la revitalización urbana del área Pignatelli, a través del PERI, cuyo objetivo final es que se recupere la calidad de la escena urbana y la calidad de vida de sus vecinos”, ha remarcado el consejero de Urbanismo y Equipamientos, Víctor Serrano.

En Pignatelli, “desde el minuto uno, este Gobierno ha estado hablando con la gente de la zona y haciendo todo lo posible dentro de nuestra competencia, y contribuyendo en las que no tenemos competencia directa”, ha asegurado Serrano, quien ha reconocido que “sabemos que sigue siendo insuficiente y por eso creemos que el PERI va a jugar un papel fundamental, porque la degradación urbana siempre incide en la degradación de la seguridad. Y aquí es donde Pontoneros tiene un papel clave, porque además supone poner en marcha un proyecto que creo que todos los grupos municipales queremos que salga adelante”.

Cambios en cuatro parcelas

La modificación 178 del PGOU que este viernes aprueba el Gobierno afectará a cuatro parcelas municipales emplazadas entre la calle de la Madre Rafols y la plaza de José María Forqué.

La primera es la parcela situada en la calle de la Madre Rafols, 8-10-12, donde se sitúa el edificio de las antiguas viviendas de oficiales del cuartel de Sangenís, actualmente sin uso, mantiene su destino de equipamiento cultural, de enseñanza y asistencial, pero se eleva su edificabilidad de 6.156 a 7.448 metros cuadrados. Zaragoza Vivienda proyecta licitar el derecho de superficie de esta parcela y de la que se describirá en el punto tres para que la sociedad adjudicataria construya una residencia universitaria de gran tamaño.

La segunda parcela es la comprendida entre la trasera de la anterior, la plaza de José María Forqué y las calles de la Escopetería y la Palma, actualmente un solar, se mantiene como equipamiento público, aunque su edificabilidad pasa de 4.823 a 2.585 metros cuadrados, suficientes para el uso previsto. Previéndose ya de modo definitivo su utilización como equipamiento cultural relacionado con los restos arqueológicos andalusíes hallados en el subsuelo, su calificación cambia por sistema general público de uso cultural y de servicios de la administración.

La tercera parcela es el terreno donde se sitúa el edificio principal del antiguo cuartel de Sengenís (calle de Madre Rafols, 4), actualmente dividido en dos parcelas, se cambia la configuración de éstas, redefinidas en, primero, una parcela correspondiente a la parte rehabilitada de la construcción del antiguo cuartel, actualmente ocupada por el Servicio de Cultura del Ayuntamiento y dedicada a usos culturales y administrativos.

Se califica como equipamiento público, que ocupa todo el frente de la calle de Madre Rafols y por la parte trasera recae sobre dos patios que se integrarán en la nueva parcela vecina, pero sobre los que se imponen unas servidumbres de paso, luces y vistas, y de uso, a fin de poder realizar en ellos exposiciones al aire libre y actividades recreativas y culturales de iniciativa municipal. Se le da una superficie edificable de 4.577 metros cuadrados, localizada en las tres plantas del edificio y la bajocubierta. Se mantiene la calificación de sistema general de equipamiento público, aunque, al igual que la descrita en el punto 2, con uso cultural y de servicios de la administración.

La otra parcela será la correspondiente a la parte no rehabilitada y en desuso de la construcción del antiguo cuartel de Sangenís, más los dos espacios libres interiores: El patio de la construcción existente y el terreno no edificado de la parte oeste-noroeste; sus frentes norte y oeste lindan con la plaza de José María Forqué. Se le da una edificabilidad de 6.066 metros cuadrados. y mantiene su calificación como equipamiento de enseñanza, de asistencia y bienestar social y cultural, pero ahora de dotación local privada, aunque con titularidad pública del suelo y enajenación limitada al vuelo con carácter temporal, en derecho de superficie.

Colaboración pública-privada

En resumen, se mantienen los usos previstos hasta ahora, pero posibilitando que las dos parcelas destinadas a residencia de estudiantes se liciten entre empresas que muestren su interés en construirla y explotarla en régimen de derecho de superficie, manteniéndose en todos los casos la propiedad pública del suelo.

El derecho de superficie, regulado por la legislación urbanística estatal y autonómica permite al superficiario realizar construcciones o edificaciones en una finca ajena y mantener durante un plazo no superior a 99 años la propiedad de esas construcciones; expirado el plazo, su propiedad pasa al dueño del suelo. Se trata de una fórmula sobradamente experimentada en otras ciudades europeas para actuaciones de este tipo, que facilita la colaboración entre la iniciativa pública y la privada, al permitir que ésta aporte los fondos y la actividad gestora precisos en ciertos casos, pero que de los que la administración pública no puede disponer. A largo plazo, la aplicación de esta figura posibilitaría aumentar constantemente los patrimonios públicos de suelo sin necesidad de un presupuesto inabordable.

“La conveniencia de utilizar procedimientos como éste para impulsar la construcción de unos equipamientos que de otro modo no podrían realizarse se justifica, en primer lugar, por la necesidad de solucionar cuanto antes la situación en que están los edificios afectados y evitar que en la zona persistan construcciones de esta entidad sin uso o infrautilizadas. Y, en segundo lugar, para impulsar la revitalización del centro histórico, lo requiere la puesta en uso de dotaciones comunitarias que propicien la recuperación de un papel activo en la ciudad y eviten que se enquisten situaciones de aislamiento y degradación”, ha desgranado el consejero de Urbanismo, Víctor Serrano.

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