El Casademont vence al Tenerife y da un paso de gigante en el sueño europeo (87-81)

Benzing tuvo una gran actuación en el partido. Foto: Liga Endesa

Una victoria de héroes, de titanes y de guerreros es lo que han conseguido los jugadores del Casademont Zaragoza, con su “coach” a la cabeza, ante el Iberostar Tenerife. Los zaragozanos se aseguran una plaza en la semifinal de la Champions y lo van a dar todo para alcanzar la gran final. Este equipo se ha ganado la licencia para creer que puede hacer historia.

El primer cuarto estuvo marcado por la igualdad. Se repartían Casademont y Tenerife las ventajas una y otra vez. A los zaragozanos se les veía hilar jugadas vistosas, con Hlinason y Sulaimon muy activos. A Ennis también se le estaba dando bien. A falta de un minuto se llegaba a la máxima diferencia, con seis arriba de los de Ocampo. 20-14 y posesión con 45 segundos de juego. Sin embargo, un triple de Salin reducía la ventaja a tres al final del primer cuarto.

Despertaba el Iberostar en el segundo cuarto, y no solo recuperaba la ventaja, sino que se llegaba a poner por delante. Cuatro arriba, 25-29 cuando se solicitaba el primer tiempo muerto. Ocampo debía meter una marcha más a los suyos. Sin embargo, parecía que los maños se recuperaban. Aun así la igualdad era máxima, y se iban uno por debajo al descanso.

En los dos primeros cuartos nadie podía hacerse una idea de quién se llevaría el pase. No había un claro dominador del partido, y se veía un nivel muy alto. Desde luego, nada apuntaba a que iba a ser un choque cómodo. Ni el Iberostar se iba a ir muy por delante ni el Casademont iba a quedarse atrás. Ni viceversa. En esta lucha, los detalles decantarían el partido.

Debía aprovechar el Casademont Zaragoza la ventaja que estaba cosechando en el tercer cuarto. Brussino volvía a ser el de siempre, y se vestía de héroe en el tercer cuarto. Junto a Dj Seeley formaba una buena dupla. San Miguel y Benzing, anotador de oro, no se quedaban atrás. El equipo lo estaba haciendo tan bien que, a falta de tres minutos, se ponían ocho arriba. La ventaja llegaba hasta los diez, y cuando parecía que se podía abrir brecha, se mostraba fallón el conjunto rojillo. Finalmente, el resultado era 63-56 a falta de un asalto.

Iba a sufrir el Casademont Zaragoza. Quedaba más medio cuarto cuando la distancia se reducía a tres. El parcial era de 7-11 y Ocampo pedía tiempo muerto. Había demasiado en juego. Las alarmas saltaban a falta de dos y medio, cuando el Tenerife igualaba la contienda. Sin embargo, llegaba Brussino para poner la tranquilidad, con un 2+1 que dejaba el electrónico en 79-76. Y después, para darle algo más de pausa, tres tiros libres más para adelantar en seis puntos a los isleños. Esa ventaja se mantenía hasta el final.

El sueño europeo del Basket Zaragoza continuará al menos una jornada más. Le queda un partido, una victoria para alcanzar la gran final. Era algo impensable cuando comenzó la aventura hace un año, y ahora se toca con la yema de los dedos. Y si algo ha demostrado este equipo, es que no se va a rendir nunca.

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