José Ignacio Martínez Val / Director de Martínez-Val Abogados

La democracia no solo es votar

José Ignacio Martínez Val

Democracia: del latín tardío democratĭa, y este del griego δημοκρατία.

Votar, si bien es lo más característico y perceptible de un sistema democrático, es, realmente, lo menos relevante de cara a poder aseverar que un país es, en toda su extensión, democrático.

Votar se vota de una u otra manera en todos los países e, incluso, muchas repúblicas muy poco democráticas se denominan o se han autodenominado democráticas (la RDA o laRepública Democrática del Congo). Hasta en España, en época de FF, hubo plebiscitos en 1947 (donde, curiosamente, se votó que la sucesión se realizaría en forma de monarquía) y 1966. En conclusión, votar no hace que un país, per se, deba ser considerado democrático. Y que ese país se autodenomine y presuma de ser democrático, tampoco.

Así, las características básicas y más relevantes para que pueda aseverarse que un país es una democracia porque disfruta de cultura democrática (algo mucho más importante para el día a día de un país que votar) serían: el respeto al rival político (un demócrata jamás lo verá como un enemigo), la gobernanza pensando en el conjunto de la población no solo en “los tuyos” y en el partido político, la no obsesión con el poder y el tratar de mantenerlo de modo perpetuo demonizando al opuesto ideológicamente, permitir gobernar (concepto distinto a mandar) al que en cada momento elige el pueblo, la colaboración mutua entre los partidos políticos en las cuestiones relevantes y básicas del país y, sobre todo, el respeto a la ley, a la separación de poderes, a las más altas instituciones del Estado y, en especial, al pueblo (demos) quien detenta el poder (kratia) y la soberanía del Estado.

Conforme a estas premisas, ¿es España un país democrático? En lo formal sí, porque se vota conforme a estándares de las democracias occidentales pero en cuánto a cultura democrática, ¿cómo estamos?

PD. A partir de aquí pensaba haber desarrollado una voraz crítica a la democracia más formal que real en la que vivimos en España y a la ausencia de una verdadera y sana cultura democrática que padecemos, pero considero (y así tampoco les doy la lata más de lo recomendable) que es mejor que cada uno de Uds. lleguen a su propia conclusión. Y como demócrata, la respetaré.

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