Los bares piden que se pueda cerrar más tarde para evitar así las fiestas clandestinas

Por ley ahora todos los bares y restaurantes deben cerrar a la una de la madrugada

Un grupo de amigos disfruta de unas copas en un bar. Mantienen la distancia, se bajan solo la mascarilla para beber o fuman a dos metros. Llega la 1 de la madrugada, todo cierra. Pero el cuerpo te sigue pidiendo juerga y decides ir a un piso de un amigo donde la fiesta continúa con otro grupo de amigos. Y es aquí, donde los empresarios de los bares ven el problema, y un mayor riesgo de contacto.

Las medidas impuestas por el Gobierno de Aragón y el español no parecen surtir el efecto deseado. Los empresarios denuncian que los casos no bajan con la reducción del horario de bares y restaurantes. Para el sector esto indica que la fiesta continúa al cerrar y que además les provoca pérdidas millonarias.

Los universitarios vuelven, desde hace un par de semanas, a llenar plaza San Francisco en Zaragoza. Algo que se ve en sus terrazas y puertas de bares donde las aglomeraciones son comunes en terrazas o fumando. El actual horario de cierre, a la una de la mañana, evita que el ocio también circule por otras zonas, por ejemplo, al centro de Zaragoza. Los jóvenes permanecen en la zona universitaria o “city” hasta la hora de cierre, debido a sus precios más competitivos y la cercanía a los domicilios de los estudiantes.

Uno de los propietarios de un bar céntrico de Zaragoza, y colaborador del Ayuntamiento en prevención de adicciones, Héctor Pérez, afirma que la gente joven sigue saliendo, pero de forma “más descontrolada”. Pérez considera que abrir hasta las tres de la madrugada sería suficiente para atajar este problema, ya que después “no existiría la necesidad de continuar la fiesta”.

Asegura también que el ocio en los bares sigue unos protocolos “súper exhaustivos” y que crea un ocio “seguro”. No como las fiestas en piso en las que “no se lleva mascarilla, se superan los aforos, se fuma sin distancia e incluso beben menores”. Una realidad que supone un grave peligro para la salud, ya que estos jóvenes luego se juntan con sus familiares.

Las campañas de concienciación de los jóvenes “no han sido efectivas” debido a un agotamiento de los cambios de medidas. “El hábito de salir no ha cambiado” afirma Pérez por eso se debe hacer una “desescalada” progresiva de los horarios para ofrecer una fiesta segura durante más rato, evitándose así las fiestas particulares.

El aumento del horario de cierre hasta las tres de la madrugada es una de las propuestas que los afectados del sector llevan reclamando a la DGA. Y que no ha tenido ninguna respuesta en ninguna de los 250 informes que han presentado, han afirmado. Una medida que aliviaría la difícil situación del sector que, “se está derrumbando”.

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