Raúl Guti y un adiós tan esperado como doloroso para el zaragocismo

El canterano se despidió de la afición a través de un emotivo vídeo en redes sociales

El zaragocismo sabía que Raúl Guti no podía continuar otra temporada en el club de su vida. Los problemas financieros, la deuda, el pago a los acreedores, la confección de la nueva plantilla… El club necesitaba liquidez, y pasaba vender a su futbolista con más caché en el mercado para salir adelante con garantías. Era un secreto a voces la venta de Guti, pero no por ello ha dejado de ser dolorosa para la hinchada blanquilla.

Ha sido el propio Guti el que, en sus redes sociales, también ha querido expresar el cariño y su afecto por la que ha sido su casa durante siete años. Las alegrías y las tristezas se han sucedido en esta larga etapa, pero el compromiso del canterano nunca se ha puesto en duda. Ni tampoco su alma zaragocista.

“Hola, zaragocistas. Me gustaría hablaros desde el corazón”, introducía un emotivo video. Cuando llegó Guti a la Ciudad Deportiva, simplemente era un niño “como muchos otros” que soñaba con jugar a fútbol. Sin embargo, este chico tenía un talento especial. “Me esforcé, sacrifiqué muchas cosas y ese sueño se hizo realidad”, sostenía.

Y ahora, después de su recorrido y todo lo vivido, llega el momento de dar el adiós definitivo. “Hoy dejo el club de mi ciudad, de mi vida, el que tanto me ha dado y que tan orgulloso estoy de haber defendido. Gracias Zaragoza”, continuaba. La música de fondo y las imágenes del Pilar que se sucedían daban un toque aun más sentimental al adiós, y más de uno habrá visto como la piel se le ponía de gallina.

Guti se ha acordado también de todos aquellos que han estado a su lado. Jugadores, técnicos, utilleros, directivos, servicios médicos, personal y trabajadores que han hecho posible que el zaragozano haya podido explotar su talento. Olvidar el día a día, la convivencia envuelta en ese espíritu zaragocista, será difícil.

Eso sí, la afición, el motor y a la vez el combustible del Real Zaragoza, merecía también un capítulo aparte. Aquella que, hasta que el gobierno lo ha permitido, ha alentado siempre al equipo, acompañándolo en La Romareda o a cientos de kilómetros. Esa que nunca ha dejado de acompañara en las buenas y en las malas. “Desde hoy soy uno más de vosotros, y cada domingo vibraré desde la distancia deseando que nuestro equipo vuelva al lugar que se merece”, narraba con épica.

Sin embargo, como las más bellas historias no tienen un punto y final, esta no tiene por qué ser la excepción. Tanto la hinchada como el propio Guti saben que no es un adiós definitivo, que ambos caminos se volverán a juntar. Así que toca despedirse, al menos de momento. Hasta luego, Raúl.

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