El informe policial afirma que el asesino confeso de Naiara tenía todo premeditado y no improvisó

El acusado y asesino confeso, Iván Pardo Pena // Foto: EFE

“Un macabro episodio”. Así ha descrito el jefe de la Policía Judicial las torturas que sufrió la niña Naiara por parte de su tío el 6 de julio de 2017 en Sabiñánigo. El informe policial ha sentenciado que la actitud de Iván Pardo, el tío político de la niña, era “premeditada” y “no improvisó” en la tortura. El jefe de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial, el comandante José Luis Collado Mateo, ha mostrado que la niña sufrió “un maltrato reiterado” el tiempo que pasó con su abuela y tío político en el domicilio de Sabiñánigo.

El informe, que será confirmado por el médico forense en los próximos días, ha demostrado también que no todas las lesiones de Naiara fueron producidas el 6 de julio, el día que la tortura le provocó la muerte, sino que se produjeron días antes. Las dos primas, presentes en la tortura, cambiaron su testimonio días después, al encontrarse, según el comandante, “en estado de shock”, el día de los hechos.

El informe también recoge, según las primas, que la abuela había castigado a Naiara con permanecer dos noches sin dormir “a veces de rodillas y otra sentada” copiando la lección. Todo ello bajo la mirada de las dos primas, también menores, que vigilaban que la pequeña realizase el castigo de rodillas. El comandante ha resaltado que el relevo se lo dio una hermana a otra a las cinco de la mañana. “La niña estaría exhausta” el día de su muerte, ha concluido el agente.

Las dos menores, en la segunda testificación, contaron de forma detallada las torturas que sufrió por parte de su tío Iván al no saberse la lección. La prima menor relató en el informe cómo el tío golpeó a la niña y le dio descargas eléctricas por todo el cuerpo con una raqueta matamoscas adulterada para dar más corriente. Todo ello al grito, según el informe, “¿Quién manda aquí, tú o yo?”. Naiara en un momento se escapó, relata el informe, fue aquí cuando Iván supuestamente la ató con unos grilletes. El agente ha destacado que Iván “era un profesional” en la forma en la que ató a la pequeña, “por detrás de las patas” para evitar que pudiese escapar.

También recoge el informe que las primas alegaron que le tapó la boca con un calcetín atado con un cinturón para evitar que pudiera pedir auxilio. Todo ello también al grito de “¿Quién manda, la tigresa o el amo?”. Tras esta pregunta, la niña no contestó y esto, según el agente, Iván se lo tomó como “una burla” y la cogió del pelo y “la estampó contra el suelo”, en ese momento la niña quedó inconsciente. Incluso, según recoge el informe, el tío llegó a morder a la niña.

El agente ha confirmado que llegó también a romperle el labio por los golpes y le dieron alcohol para curar las heridas, luego “la obligaron a que se lo tragara”. Tras esto, Iván levantó a la niña “unos cinco palmos del suelo”, confirmó en el informe una de las primas, y comenzó a zarandearla. “Un macabro episodio”, ha sentenciado el agente.

El agente ha afirmado que Iván “era consciente” y que su actitud era premeditada al poseer en su casa los elementos necesarios y listos para las graves torturas sufridas por la niña de ocho años. Hay una grabación, ha afirmado el agente, en la que la niña estaba llorando mientras Iván le gritaba. Prueba, según el informe, a la que se suman las dos noches sin dormir en las que la niña sufrió también violencia psicológica. Iván “se aprovechó del desvalimiento de la niña” y ejerció “un abuso de superioridad total”, ha mostrado el agente. Antes de llamar a urgencias el tío obligó a las niñas a recoger las pruebas de lo que había ocurrido.

“Todos eran conscientes”

El informe policial también ha descrito una serie de mensajes de móvil que confirmarían que la abuela y padre político eran conscientes de los castigos que estaba sufriendo. Iván envió a su hermano Carlos una grabación en la que la niña aparecía de rodillas encima de sal, según el agente, mientras el tío le gritaba.

Carlos, el padrastro, contestó un mensaje en el que llamaba a la niña “masoca”, lo que ha servido, según el informe, para demostrar que el motivo de llamarla masoca significa que ya se lo habría tenido que decir antes. A lo que contestó el tío: “Mañana le pondremos sobre guijarros del río”. Otro mensaje que envió Iván a la que era la pareja de este, aparecía la niña castigada por la abuela Nieves, según el informe y que la niña “se había meado encima”.

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